Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Page 146

Desarrollo / Meses 13-24 Al finalizar la etapa, aprenden a controlar sus esfínteres, construyen algunas oraciones simples, siguen instrucciones sencillas, hallan objetos escondidos, empiezan a clasificar las cosas según su forma y color y a practicar juegos de simulación (por ejemplo, alimentan una muñeca). Además, tienen ciertos miedos (a la oscuridad o a algunos animales, por ejemplo), se tornan egocéntricos y mordelones. Esto último puede deberse a diversos motivos (imitación de las conductas de los adultos, susto, por socializar y hacer amigos) que deben ser identificados por los padres para corregirlo. Suelen aparecer los llamados problemas de apetito, que muchas veces no existen pues simplemente los niños están más interesados en jugar y explorar que en comer y ya no necesitan tanto alimento porque su crecimiento no es tan vertiginoso como antes. Su dieta debe ser completa, equilibrada, suficiente y que no genere rechazo, para recordar esto conviene memorizar la sigla CESAR (completa, equilibrada, suficiente, adecuada y sin rechazo). A esta edad, los niños trituran, mastican y degluten mejor los alimentos. Hay que seguir el programa de inmunización en dosis y tiempos. Es primordial tener cuidado con elementos que se puedan llevar a la boca y atorarlos o intoxicarlos. Al llegar a los tres años, deben ser capaces de bañarse, vestirse y comer sentados sin la ayuda de un adulto, aunque sí supervisados; identificar su género, haber visitado al odontólogo por lo menos dos veces y una vez al oftalmólogo. Pautas de crianza Los padres pueden sorprenderse de que su hijo tenga comportam