Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Page 143
Desarrollo / Meses 10-12
Evite problemas en caderas,
pies y rodillas de su bebé
Debemos permitir la acción de la naturaleza; ella comprende
y soluciona los problemas mejor que nosotros.
La cadera es el centro de la actividad
física de una persona y su eje es la articulación coxofemoral, conformada por
el acetábulo y la cabeza femoral. El
primero es una excavación con forma
y orientación de copa acostada, destinada a ser un albergue para el extremo
superior del fémur (la cabeza femoral).
Desnudo y sobre una superficie amplia,
el niño asume la posición fisiológica. Si
lo carga una persona contra su pecho,
cada pierna debe ir a un lado; si lo carga en la cintura, cada pierna irá a un
flanco. Los coches deben tener la amplitud necesaria para que los miembros
inferiores estén en adecuada posición.
En una cadera normal, al nacimiento,
la profundidad acetabular sólo permite
que la mitad de la cabeza femoral quede
bajo techo, pero a los seis meses, en una
radiografía, ya podemos apreciar que la
totalidad de la cabeza se halla dentro del
acetábulo. Esto indica que la profundización acetabular, fuera del útero, se realiza
a gran velocidad; minuto a minuto.
Todos los niños con pies normales,
al nacer, tienen las puntas desviadas
hacia dentro o fuera y los pies planos,
debido a que dentro del útero están estrechos y con relativa inmovilidad, por
lo que músculos y tendones de pies y
tobillos carecen de tono.
Para que la profundización ocurra se
requiere que la cabeza entre en contacto y choque contra el fondo de la copa.
Y para esto es preciso que los muslos del
niño se hallen moderadamente abiertos
y gocen de libertad de movimiento (posición fisiológica).
Pero existe la perniciosa costumbre de
inmovilizar las piernas del niño, manteniéndolas juntas y extendidas. Al juntarse
las rodillas, las cabezas deben desplazarse desde los fondos hacia los bordes de
las copas. Al perder el contacto con los
fondos, la profundización no se produce
y en una cadera considerada normal
al nacimiento, seis meses después habrá desproporción entre la capacidad
de la copa y el volumen de la cabeza,
lesión conocida como displasia del desarrollo de la cadera.
Los muslos del niño deben permanecer en posición fisiológica, profundizadora, cada minuto de las 24 horas:
desnudo o vestido, dormido o despierto.
Para corregir esto, la naturaleza tiene
un mecanismo corrector: el movimiento.
Al estimular la piel de la planta, el pie se
incurva y dirige la punta hacia delante,
mientras el niño flexiona la pierna. El bebé
desliza un pie contra el otro. Boca abajo,
intenta empujar y trasladar su cuerpo hacia delante chocando la parte anterior
de sus pies contra el colchón. Así se fortalece el tono de los miembros inferiores.
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