Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Page 121

Desarrollo / Mes 2 Dormir con el bebé: ¿sí, no, algunas veces? Estar los primeros días con el bebé es para los padres muy cómodo y ventajoso porque les permite responder con inmediatez a sus necesidades. Además, la cercanía con el recién nacido le ofrece ternura a la madre cansada. También es una realidad que las siguientes semanas al alumbramiento conforman un período de muchos cambios y ajustes, que se pueden minimizar si el pequeño está cerca, pero esto no se debe prolongar más allá del momento en que el niño tiene un hábito de sueño nocturno superior a ocho horas. Compartir la cama con el bebé tiene algunas desventajas: Tenerlo tan cerca desmejora la calidad de sueño de los padres porque el pequeño se queja mientras duerme, los despierta y después vuelve a caer profundamente dormido. Antes la habitación de los padres estaba destinada para algunas otras acciones como leer, ver televisión o conversar, las cuales deben ser aplazadas o eliminadas por la presencia del bebé. El ronquido de los padres perjudica la fase de sueño ligero del bebé, en la que el menor ruido lo despierta. De no ser posible acomodar al bebé en un cuarto aparte, es necesario dar privacidad con una cortina, biombo o divisiones, que permitan solucionar la falta de una habitación adicional. La construcción de un espacio exclusivo para el niño le permite familiarizarse y reconocerse como un individuo único y especial. La intimidad de los padres se ve inhibida por la presencia del niño, lo cual afecta la nueva dinámica de adaptación para una pareja saludable. El bebé se acostumbrará a ver los padres cuando se despierta, lo que genera que su seguridad se fundamente en la presencia de ellos. La falta de adaptación a su propio espacio en los primeros meses dificulta después el traslado de la habitación porque asume como suya la cama paterna. El síndrome infantil de muerte súbita (SIMS) puede ser provocado porque el bebé inhala el dióxido de carbono resultante de la respiración de sus padres o porque ellos, en medio de un sueño profundo, se vuelcan sobre él. ¿Cómo proteger a mi bebé mientras duerme? Información en la pág. 86 119