Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | страница 113
Desarrollo / Mes 1
Mi bebé
en su primer
mes de vida
Comienza a conocer el
mundo a partir de estímulos
externos y del afecto y
cuidado de sus padres.
En este período el bebé es muy vulnerable, pero al mismo tiempo es altamente receptivo a las atenciones
prodigadas por su madre y otros cuidadores, y en general, a los estímulos
del ambiente.
Se espera que un niño o niña sano y
bien alimentado aumente aproximadamente un kilo de peso durante este mes
y unos cuatro centímetros en su talla; el
cerebro, órgano de más rápido crecimiento en el útero y durante los tres primeros años de vida extrauterina, se mide
indirectamente por el aumento de la
circunferencia cefálica, que crece unos
dos centímetros en este mes, pasando
de 34 a 36 centímetros en promedio.
Progresivamente el bebé va perdiendo la rigidez inicial de sus extremidades,
el color rosado de su piel se hace menos intenso y su interés por el ambiente
es mayor. Los sentidos y reflejos neuromusculares son la base para su desarrollo psicomotor.
La búsqueda del pecho materno
o el biberón al rozar su mejilla, lo mismo que la succión al sentir algo en su
boca, se hacen cada vez más intensos.
Levantar las cuatro extremidades y hacer movimientos como de abrazo ante
un ruido o estímulo fuerte (reflejo de
Moro) aún se presenta con intensidad.
Coge lo que se pone en su mano, por
ejemplo, un dedo o cascabel; utiliza la
mano como una garra, pues todavía no
posee el mecanismo de pinza. Si se encuentra boca abajo, es capaz de levantar su cabeza y voltearla a lado y lado.
Sigue con la mirada a las personas u
objetos en movimiento, aunque la agudeza de su visión sólo le permite ver con
nitidez entre veinte y cuarenta centímetros de sus ojos. Tiene buena sensibilidad
en su piel; por lo tanto, son muy estimulantes las caricias y masajes. Oye bien,
disfruta de la voz suave y amorosa, lo mismo que de la música con un ritmo que
recuerde los latidos del corazón materno
durante la vida intrauterina. Percibe los
olores, especialmente el de su madre o
cuidadora, y sabores como el de su leche.
Se comunica mediante el llanto con
diferentes tonalidades según sus sensaciones. También lo hace mediante
expresiones de su rostro, con respuestas
faciales, al ver las expresiones de las demás personas.
La capacidad de recibir estímulos
externos por el desarrollo de sus órganos de los sentidos desde el nacimiento
y de responder a ellos mediante sus
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