Mi manual del bebé, quinta edición octubre 2013 | Page 100
Lactancia
Lactancia materna:
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Bebé y madre se benefician.
El primer año de vida, posterior al gran
ritmo de desarrollo en el embarazo, es
el período de crecimiento más acelerado, seguido por el de la adolescencia.
Por tanto, las demandas nutricionales
son mayores, pues el niño multiplica su
peso por tres e incrementa 50% la talla.
Además, de un buen y correcto crecimiento depende la adquisición de funciones de órganos, tejidos y sistemas.
Esta nutrición temprana ayuda a
programar al bebé adecuadamente
para que cuando sea adulto también
goce de una excelente salud. Esto es lo
que actualmente se llama programación de la salud futura. Más allá de las
propiedades alimenticias de la leche
materna también está el aspecto emocional, el cual se construye fuertemente
durante la lactancia cuando se establece un vínculo afectivo a través de
esa experiencia particular e intensa.
Entre los principales beneficios se
encuentran:
Protección frente a las infecciones:
la leche materna contiene microorganismos buenos (protectores) denominados probióticos, principalmente bífidobacterias y lactobacilos. La
flora intestinal de los bebés amamantados se encuentra dominada
por estas bacterias buenas. Así, la
flora intestinal de un bebé que recibe leche materna protege la barrera mucosa intestinal y hace funcionar adecuadamente el sistema de
defensas, previniendo alergias, disminuyendo la respuesta inflamatoria y produciendo regulación del sistema inmune. Hay menos diarreas,
infecciones respiratorias y otitis. De
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ahí la importancia de que los bebés
que nacen por cesárea reciban el
beneficio de la leche materna debido a que no pasaron por el canal
de parto vaginal donde adquieren
de primera mano estos microorganismos buenos o protectores.
Crecimiento óptimo: cuando los niños son amamantados de manera
exclusiva por seis meses y se les suministra la leche materna complementada hasta los dos años. Además,
crecen con una mejor composición
corporal (menor contenido de tejido adiposo o graso).
Mejor salud oral: mayor desarrollo
de los maxilares y del sistema masticatorio, lo que permite avance mandibular, adecuada función y posición
de la lengua para facilitar el equilibrio del rostro. El ejercicio de la musculatura masticatoria y facial disminuye
50% los indicadores de mala oclusión dentaria.
Prevención de enfermedades a largo plazo: la leche materna tiene
un efecto protector contra diabetes tipo I, linfomas, enfermedad
inflamatoria intestinal, asma y dermatitis.
Ventajas para la madre: ayuda al
proceso de contracción del útero
y recogimiento de los órganos que
durante el embarazo se desplazan
de su lugar. Pierde el peso ganado
más rápidamente. Tiene menos riesgo
de hipertensión, depresión posparto, osteoporosis, cáncer de mama
y de ovario.