Mi manual del bebé Octava edición | Page 193

Salud bebé / Esté pendiente

¿ Viajar con niños menores de tres años?

No es una osadía, ni una imprudencia.
Es cierto que luego de la llegada de nuestros hijos la vida familiar ha cambiado, nuestros horarios, el tiempo de sueño, etcétera, pero nuestros viajes pueden continuar, igual de emocionantes y satisfactorios. A veces pueden serlo aún más, pues son una ocasión insuperable de compartir en familia.
Lógicamente hay que anticipar algunas cosas. Escogeremos el sitio y tipo de viaje según la edad de nuestros hijos. Mientras más pequeños sean debemos escoger sitios relativamente tranquilos, evitar lugares muy concurridos, nada de turismo de aventura. Y que no requieran largas caminatas; recordemos que al rato, los niños terminarán en nuestros brazos. La playa puede ser un buen destino. O un sitio con piscina, cuidando eso sí de acompañarlos todo el tiempo. La natación puede ser practicada aún por menores de un año, si se cuenta con un instructor adecuado. Para los niños de ciudad puede ser también divertido un paseo al campo, para ver la naturaleza, para conocer y familiarizarse con los animales de granja, por ejemplo.
Hemos de llevar el protector solar, existen adecuados para niños. Son también importantes el gorro para protegerlos del sol y el repelente( recordemos que los insectos pican principalmente después de las 5 PM). Si vamos a un sitio apartado debemos llevar nuestro botiquín de primeros auxilios, en previsión de una caída, una raspadura, un proceso febril que aparezca de pronto. De ser posible lleve el teléfono de su pediatra o médico de cabecera para solicitarle un consejo oportuno, si la ocasión lo amerita.
No olvide llevar en el bolso algo con lo cual alimentar e hidratar a su hijo, nunca se está seguro de no tener alguna demora en el camino.
Los viajes son una excelente ocasión de crearle a nuestro hijo gusto por las actividades al aire libre.
Si son viajes en avión, o por tierra pero con cambio de altitud, puede ser útil que el niño vaya chupando algo para evitar el dolor de oídos.
Recuerde que la fortaleza de un vínculo afectivo se apoya en las actividades de convivencia.
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