Sin palabras
De que sirven las palabras, si se puede hablar con las miradas.
Si con un simple gesto me llevas hasta el cielo.
Todas las noches espero con ansias,
para encontrarse con mis sueños,
pero cuando no te veo
el corazón solloza porque no te tengo.
Si tan sólo supieras que los recuerdos no
sirven de nada cuando no te veo,
entenderías por que no puedo alejarme de ti.
Pero dime, cómo hago para que comprendas que yo no sé vivir sin ti.
Y es que el corazón se alegra cuando estás cerca de mí.
Tus ojos reflejan los secretos de tu alma.
Y me dicen a gritos que el amor es más grande que la distancia.
No importa que lejos estés o el tiempo que pasa.
Nuestro amor siempre florece y nos roba las palabras.
Lucía Paola Esquivel Mercado
Madre Naturaleza
Nadie te vio llorar
en la llanura
tan solo mi estrépita estructura,
mendigabas el trozo de pan con amargura
y el surco en su premura
dilataba el horadar de tus arados
en que los maizales semicondenados
ultrajaban el pecho de tus miles de entenados
que sollozando consternados
maldecían la tierra en que nacieron,
sin esperanza alguna
teniendo por única fortuna
al mundo que vinieron,
cuyo capital a Dios nunca le pidieron
y al final con él se conformaron
tomando por casa tus grietas que usurparon.
Y en ti como sola riqueza
un arroyo de olvido costearon:
explotando las hierbas que había en la maleza
signo de paz y fortaleza
para aquel que con entereza
edifica de amor en su pobreza
gritando al cielo eres tú, mi Madre naturaleza.
Leonardo de la Torre Berumen
León Cordero II
Última, senda que habré de transitar
El sonoro doble
anuncia el adiós de los míos,
¿cuál de todos será?
o quien exhala la desconocida senda
que algún día habré de transitar,
pero mientras esa partida declina,
escribiré cuanto viví
al correr de los años,
tristes alegrías, ignotas congojas
y voraces recuerdos
que nunca volveré a contar
tan solo mi ignorada descendencia
habrá de hacerlos suyos,
recordando al autor intelectual
de tales tonterías,
posibles creadoras de quienes
leerán y releerán las simplezas
que tan sólo escribo para ti,
sangre de mi sangre
que exhalando estás la desconocida ruta
que algún día habré de transitar.
Leonardo de la Torre Berumen
Diabla
El diablo sabe a dulce,
pero come salado.
Bendice la riña
y vive del espanto.
Al diablo le gustan las flores,
adora la ropa,
el diablo compra zapatos
y siempre está a la moda.
Al diablo le gusta crear,
el diablo creó al mundo.
El demonio es ágil y suave
cuando se trata de hacer perder el rumbo.
El diablo es bello,
es diurno al pasar los años,
el diablo es misántropo,
el diablo es mujer.
Juan Carlos Hernández García