Ustedes, los poetas.
Arte Poética I
Silencio.
La imaginación se encuentra en su punto más alto.
El párrafo se agita y se agiganta en el cacumen.
La tinta del cálamo calamitoso se tibia entre el pulgar, el anular y el índice,
para depositarse en un taft taft continuo en la página en blanco.
Silencio.
Viene
tan
sal
do
don Atlas,
viene cayendo
una cascada cascada.
¡Ah, Shakespeare!
Somos criaturas perversas
que por mera diversión,
hemos matado dioses como si fueran moscas,
hemos matado moscas como si fueran dioses.
Silencio.
El silencio es un arte.
El silencio también es un arduo trabajo,
un estilete hecho con verdadero estilo.
El estilo es el hombre.
¡Ya cállate, pues, Boileau!
Me han reprochado Horus y Harpócrates
y ese otro yo
que desde el espejo me contemplan.
Silencio.
Poetas perversos con versos conversos trabajando.
De todas formas,
Por mucho que me esfuerce,
Allá afuera:
el mundo nunca será mejor.
José Luis Dominguez
Arte Poética II
En lo abrupto de la Sierra Madre Occidental,
un metamorfo y una ondina murmurando,
como un río tenue:
raptemos
al reptil,
mientras escala hacia la cima
y desde la sima
un cimarrón.
Qué desatino
del destino
el estro
de los astros
que se dirigen
como el ratón a su agujero.
Allá, distante, en la ciudad adornada con su vestido de luces,
boca abajo,
como un escarabajo,
tirado sobre su viejo camastro
piensa en todo esto el poetastro,
inmenso,
según él,
insomne,
con el café
riñéndose
con su riñón.
José Luis Dominguez
Mentir
Es mentira decir que te quiero.
Mirarte a los ojos y no darte un beso.
No puedo olvidarte, te amo en serio.
Mi mundo se queda en silencio.
Los problemas se van y es sincero.
Sólo calla y regálame un beso.
Lucía Paola Esquivel Mercado