Del arte de lo bello a lo bello del arte
Reencontrando la belleza
Por Sergio Humberto Guerrero de la Rosa
Qué es lo bello? Esta pregunta puede tener un gran número de repuestas, tantas como lo son
las personas que la intenten responder. Bello es una categoría demasiado abstracta por sí misma, pero que logramos entender cuando se plasma en algo tangible, tarea que realiza
el arte en todas sus modalidades. Sin embargo existe un gran conflicto acerca de qué del
arte es bello y qué no lo es. Dicho conflicto se puede resolver, muchas veces, argu-mentando que la belleza en el arte es relativa, pues depende de los gustos, el estado
de ánimo, los deseos y hasta la manera de pensar del individuo que esté admirando
alguna obra. Pero ¿dónde queda la visión del autor? Y es aquí donde creo que sería
demasiado pobre quedarnos con la excusa de la relatividad para poder enjuiciar
una obra de arte. Debemos contar con más elementos que nos ayuden a tener
un correcto juicio. .
A lo largo de la historia se han creado un sinnúmero de obras de arte,
cada una con una técnica muy especial, según el periodo histórico de su
creación y también con una intención muy particular de su autor. Algunas
de estas obras han quedado en el olvido, algunas han sido extremada-
mente famosas, pero sin duda todas mantienen un elemento en común:
La Belleza, pues ninguna obra de arte producida es fea. Empero, nos
encontramos con un conflicto más. ¿Qué es una obra de arte? La res-
puesta a esta pregunta nos dará muchas luces que nos ayudarán a
desentrañar el misterio de la belleza del arte. Cómo poder definir
una obra de arte. Alguien podrá argumentar que una obra de
arte es aquella expresión humana que trata de proyectar la
perfección de la naturaleza; algunos, como Platón, digan que
el arte es lo más vil, porque es una copia de la copia de lo
perfecto; sin embargo, podemos decir que el arte u obra
de arte, es la expresión más sublime del alma humana,
un destello de lo divino, un modo de acercarse a lo
perfecto que brota de un ser imperfecto. El arte hace
tangibles los deseos, los pensamientos y el amor
de un autor. Eso es el arte. .
Ahora volvamos a nuestro primer conflicto.
Qué del arte es bello y qué no. Alguna vez
alguien me dijo que reconocería, una o bra
musical, bella cuando ésta expresara un
sentimiento tan profundo que su piel se
erizara por completo. Entonces yo me
pregunté: ¿Todos podemos entender la
belleza del arte de esta manera? Y la
respuesta es un rotundo no, pues
volviendo a nuestra excusa de la re-
latividad, entran en juego muchos
factores que pueden hacer que
nuestra piel no se erice. Y es,
precisamente aquí donde de-
bemos hacer una gran dife-
renciación. .