Desarrollo físico, psicológico, intelectual y social en la adolescencia
como las señaladas para conocerse unos a otros y posibilitando, de este modo, momentos de encuentro para la actuación y el aprendizaje al ofrecer unos a otros modelos de interacción. Podría ser lo que Brown( 2004) llama modelamiento conductual, es decir, la adquisición de actitudes y formas de conducirse por imitación de los miembros del grupo.
La tercera fase del desarrollo grupal es lo que llamamos pandilla mixta, formada a partir de la cada vez más frecuente interacción entre pandillas unisexuales de diferente sexo. En estos casos las pandillas son mucho más numerosas, con frecuencia llegan a ser el triple de componentes que en las anteriores estructuras grupales. Presentan una asimetría de género, siendo los chicos algo mayores que las chicas, presentando además, una baja cohesión entre sus miembros. Estas agrupaciones ayudan a comprender y desarrollar las relaciones sociales en un primer momento, para más tarde ayudar en la información y la comprensión de las relaciones heterosexuales. El grupo sigue teniendo, al igual que en la fase anterior, sus señas de identidad en cuanto a la forma de vestir, manifestar las preferencias musicales, sus actitudes ante diferentes problemas sociales como las drogas o el consumo de alcohol y la percepción sobre las tareas académicas y de proyección profesional. Desarrollan incluso la forma de interpretar las relaciones y los comportamientos con los adultos. Sin embargo, estas pandillas que tanto aportan durante la adolescencia irán poco a poco transformándose y dando paso a las relaciones de pareja. Ahora bien, la experiencia habrá dejado en los jóvenes un bagaje de aprendizajes útiles para la construcción de futuras relaciones bien sean de grupo o de pareja.
La cuarta y última fase del desarrollo grupal es la que tiene que ver con las relaciones de pareja. A partir de ahora la relación más habitual será esta última, mientras que las de la antigua pandilla se irán poco a poco diluyendo. Lo más importante en todo caso son las experiencias y los aprendizajes adquiridos que facilitarán el desarrollo de capacidades para afrontar en etapas superiores su incorporación a otro tipo de agrupaciones bien sean académicas o profesionales.
Finalmente, cabe señalar la importancia que supone la influencia familiar sobre el adolescente en su tránsito por este complejo periodo del desarrollo. Parece que muchas normas del grupo de iguales son extensiones de las adquiridas en el hogar. De manera que aunque estas normas aprendidas en el contexto familiar se modifiquen cuando el joven se aproxima y tiene sus primeras relaciones de grupo, lo cierto es que suponen una gran ayuda en los primeros momentos de acercamiento al mismo
5.2.3. El conformismo entre iguales Anteriormente se han señalado algunas de las influencias positivas que
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