Relaciones sociales, familia, escuela y compañeros
estéticos, sociales y religiosos varían de una familia a otra en nuestra cultura pluralista.
En cuanto al segundo aspecto, la transmisión de valores de padres a hijos está influida por cuatro factores fundamentales: a) La naturaleza y tipo de valores que se consideren. b) La edad del hijo. El desarrollo cognitivo es importante en la formación de valores porque establece el límite inferior en el que puede tener la internalización y parece que los valores se estabilizan en el sistema de creencia a medida que el hijo madura y, además, porque las distintas categorías de valores pueden socializarse mejor en distintos niveles de desarrollo. c) La calidad de las interacciones parentales-filiales. En la medida que los hijos se identifiquen con sus padres, también será más probable que internalice los valores de sus progenitores. La identificación con los padres depende de las cualidades que los padres tengan, como poder y prestigio, y de la conducta parental hacia el hijo en las dimensiones de apoyo, control y participación. d) Las percepciones y atribuciones que los hijos hacen respecto a los valores parentales.
La manera en que estas se trasmiten y los elementos que se ponen en juego tiene que ver con los estilos educativos que cada familia escoge para sus hijos. En ocasiones se denomina estilos educativos por cuanto se siguen unas pautas a partir de determinadas creencias de los padres, en otras, se habla más de prácticas educativas destacando la forma en que se actúa y cómo se dirige la conducta de los integrantes de una misma familia. Así pues, se puede hablar de estilos educativos centrándonos en las maneras que tienen los padres de regular las conductas de sus hijos y el comportamiento general de la familia, mientras que utilizaremos el término prácticas educativas de forma específica refiriéndonos a las estrategias que ponen en práctica los padres en el seno familiar.
Se entiende por estilos educativos los modos, las maneras, estrategias y mecanismos que utilizan los padres para regular las conductas de los hijos y transmitirles el sistema de valores reinante del entorno sociocultural y del propio familiar. Todo ello se refiere al conjunto de actividades o recursos que emplean los padres para influir en sus hijos e inculcarles un conjunto de valores y normas culturales que guíen su conducta social.
La mayoría de las investigaciones han detectado dos dimensiones o factores básicos: el apoyo parental y el control parental. Se define el apoyo parental como la conducta manifestada por los padres hacia sus hijos que hace que estos se sientan cómodos en su presencia, confirmándoles que se les acepta y aprueba como personas. Se han llegado a diferenciar unos tipos de conductas que se engloban todos ellos en el concepto de apoyo parental: frecuencia de alabanzas, crí-
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