Marielalero Compilatorio 24 febrero 2011 - 20 julio 2012 | Page 720
personal.
Las personas que viven en el campo o aquellas que están muy adentradas en su trabajo o
profesión son más propensas a alcanzar estados meditativos por la simple razón que sus vidas
están centradas a dar todo lo que tienen y son desde el plano netamente “Humano”.
No hay ningún tipo de interés personal basado en el reconocimiento y aprobación de todo lo
que hacen para con los demás y para con sus propias vidas.
La información y la técnica ayuda hasta un cierto punto.
Son pasos previos para tan solo aprender a callar y a aquietar la mente de su runruneo permanente. Es aprender a
acostumbrar a la mente a no pensar. A detener los pensamientos. Para ello es necesario frenar los pensamientos o
disolverlos y la manera más práctica es preguntarse a uno mismo ¿cuánto es suficiente? ¿Cuánto valor tiene el
problema en sí? ¿Qué sentido tiene cerebrar y seguir pensando aquello que ya sucedió? ¿ Qué satisfacción logro
obtener con amargarme por todo lo que considero frustrante?
El aprender a vivir en estado meditativo es saber ¿cómo debemos actuar en este mundo sin perder el hilo y el
enfoque del mismo? Es decir que lo vemos tal como es y no nos olvidamos más del tipo de estructura
gubernamental que se imparte como sistema que nos insta a vivir dentro del sentido de la pertenencia netamente
material y racional.
El detener el mundo en que vivimos significa llegar a una conciliación psicológica y emocional para dejar de sentirse
afectado por todo lo que vemos y tendremos que seguir viviendo como experiencia. Es sentirnos libres en la mente
habiendo vaciado nuestras psicologías de prejuicios morales y sociales rutinarios que nos alejan por completo de la
realidad y de los verdaderos problemas que aquejan a las personas.
La mente entra en un estado de acomodación atemporal. Significa que piensa y trabaja fuera de los planos del
espacio – tiempo en el que estábamos acostumbrados a vivir. La mente vive en la realidad 3D pero obra fuera de
ella.
A esto considero vivir dentro del estado meditativo = Mente vacía de enganches emocionales y sin desarrollo de ego.
Es haber aceptado la realidad tal como se nos plantea sin mezclarnos con ella, sin olvidarnos de dónde procede el
comportamiento de la gente y hasta qué punto el comportamiento que vemos en los demás también no es el nuestro
camuflado en victimización.
El aprender a vivir en estado meditativo es saber que nos dejó de importar todo aquello que llevamos como
problemas porque comprendimos que a nuestro alrededor la vida no se termina. Continúa dentro de un mundo hostil
que hasta el momento no puede frenar la decisión que tomé como trabajo y crecimiento personal, profesional hacia
un enriquecimiento humano que favorezca mi entorno socio-humano.
La verdadera meditación es aquella donde sentimos que desde su práctica , técnica y experimentación diaria
percibimos y sentimos que la mente está fresca, nueva y creativa donde se puede adaptar con facilidad y ligereza a
la realidad para ir viviendo dentro de ella sin que esta nos siga afectando. Es volvernos prácticos y útiles
naturalmente.
No forjarnos nada porque nuestro ímpetu hacia querer mejorar las condiciones que nos rodean o forman parte de
nuestro plano personal es movilizada por nuestra inercia en busca de prontas soluciones sin tener que preocuparnos
del cómo vamos a llegar a ella y en qué tiempo vendrán.
Soltamos nuestro interés lo dejamos fluir, es decir nos olvidamos de lo que hacemos porque confiamos en nuestros
resultados sin condicionarnos con la espera “El tiempo”.
Creo que el mejor ejemplo de entender lo que es vivir en estado meditativo es cuando una persona se levanta
sabiendo que lo que tiene que hacer como rutina ha dejado de ser su problema, su densidad psíquica y física. Ha
dejado de renegar de lo que tiene que ser y hacer porque cumplimenta la práctica diaria como su mejor labor dando
lo mejor de sí misma.