Marejadas Rurales y Luchas por la vida CONSTRUCCIÓN SOCIOCULTURAL y ECONÓMICA del CAMPO | страница 369
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RICARDO CONTRERAS OSORIO
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ARMANDO CONTRERAS HERNÁNDEZ
Cadena de valor de las plantas patas de elefante (Beaucarnea recurvata)
1. Las patas de elefante en el mercado de ornamentales
El género Beaucarnea (Asparagaceae: Nolinoidea) forma parte de las
monocotiledóneas arborescentes, con la base ensanchada o globosa, las hojas
formando rosetas, de crecimiento muy lento, dioicas, con inflorescencias
paniculadas en las que cada fruto alado contiene una semilla. Actualmente se
reconocen 11 especies, de las que 10 habitan en México y al menos ocho son
endémicas. Son plantas llamativas en los paisajes semiáridos de la porción sur
y centro-oriental de nuestro país, presentes en la vegetación seca templada,
cálida subhúmeda e incluso templada subhúmeda (Hernández et al., 2012).
Las poblaciones silvestres de las especies del género Beaucarnea se
ven amenazadas por la pérdida de hábitat (su área de distribución disminuye
críticamente) así como por la extracción intensa de semillas e individuos de
todas las tallas del medio natural para su propagación en viveros de los centros
hortícolas del país y el extranjero debido al valor ornamental del género en el
ámbito nacional e internacional. En general los campesinos e indígenas que
viven en las áreas de distribución del género se encuentran en condiciones
de marginación. Sin embargo, otros actores (viveristas, intermediarios,
acaparadores y comercializadores) se ubican en sitios estratégicos de la
producción de plantas ornamentales o en ciudades que demandan gran número
de individuos. A pesar de lo anterior, no se tienen estimaciones económicas
de la cadena de valor de este recurso. La cadena de valor se entiende como
el conjunto de actores sociales que intervienen en el uso, aprovechamiento y
transformación de un bien. Tampoco se cuenta con una evaluación de la oferta
respecto a la demanda en el país.
Por ello, se requiere documentar la cadena de valor e identificar
oportunidades de cambio en la misma, que permitan diseñar prácticas
sustentables de aprovechamiento, que deriven en la mejoría de las condiciones
de vida de los habitantes dueños y poseedores de este recurso en el medio
silvestre, incentivando la conservación de las especies y de su hábitat, y
generando empleo y recursos económicos adicionales. Así como contribuir a la
conservación ex situ de la biodiversidad en los jardines botánicos (Rodríguez–
Acosta, 2000).