Marejadas Rurales y Luchas por la vida CONSTRUCCIÓN SOCIOCULTURAL y ECONÓMICA del CAMPO | страница 369

344 RICARDO CONTRERAS OSORIO l ARMANDO CONTRERAS HERNÁNDEZ Cadena de valor de las plantas patas de elefante (Beaucarnea recurvata) 1. Las patas de elefante en el mercado de ornamentales El género Beaucarnea (Asparagaceae: Nolinoidea) forma parte de las monocotiledóneas arborescentes, con la base ensanchada o globosa, las hojas formando rosetas, de crecimiento muy lento, dioicas, con inflorescencias paniculadas en las que cada fruto alado contiene una semilla. Actualmente se reconocen 11 especies, de las que 10 habitan en México y al menos ocho son endémicas. Son plantas llamativas en los paisajes semiáridos de la porción sur y centro-oriental de nuestro país, presentes en la vegetación seca templada, cálida subhúmeda e incluso templada subhúmeda (Hernández et al., 2012). Las poblaciones silvestres de las especies del género Beaucarnea se ven amenazadas por la pérdida de hábitat (su área de distribución disminuye críticamente) así como por la extracción intensa de semillas e individuos de todas las tallas del medio natural para su propagación en viveros de los centros hortícolas del país y el extranjero debido al valor ornamental del género en el ámbito nacional e internacional. En general los campesinos e indígenas que viven en las áreas de distribución del género se encuentran en condiciones de marginación. Sin embargo, otros actores (viveristas, intermediarios, acaparadores y comercializadores) se ubican en sitios estratégicos de la producción de plantas ornamentales o en ciudades que demandan gran número de individuos. A pesar de lo anterior, no se tienen estimaciones económicas de la cadena de valor de este recurso. La cadena de valor se entiende como el conjunto de actores sociales que intervienen en el uso, aprovechamiento y transformación de un bien. Tampoco se cuenta con una evaluación de la oferta respecto a la demanda en el país. Por ello, se requiere documentar la cadena de valor e identificar oportunidades de cambio en la misma, que permitan diseñar prácticas sustentables de aprovechamiento, que deriven en la mejoría de las condiciones de vida de los habitantes dueños y poseedores de este recurso en el medio silvestre, incentivando la conservación de las especies y de su hábitat, y generando empleo y recursos económicos adicionales. Así como contribuir a la conservación ex situ de la biodiversidad en los jardines botánicos (Rodríguez– Acosta, 2000).