Marejadas Rurales y Luchas por la vida CONFLICTOS SOCIOTERRITORIALES | Page 44

ALBA R. RIVERA DE LA ROSA l LUIS ARAUJO ANDRADE l RAFAEL ORTIZ PECH Tendencias de la producción de soya y su impacto ambiental en Tekax, Yucatán México medidas con respecto a la distorsión en el costo real y las fallas del mercado, que existen cuando no se internalizan los costos medioambientales, es decir, las externalidades, que se definen como “el costo o el beneficio que repercute en individuos distintos a los que participan en un hecho económico, sea de producción o de consumo, y que no se refleja en los precios correspondientes” (Cabañes, 2002: 206). Por lo tanto, las externalidades son los costos sociales que los individuos o las empresas generan y afectan a terceros; un ejemplo de una externalidad negativa es la contaminación con sus agravantes. Cuando una empresa contamina un río o el manto freático se tendrían efectos en terceras personas, que pueden ser las personas que viven cerca del río o una población que depende del agua. Si la empresa no soluciona esos daños, sería la población la que sufrirá los efectos negativos. En teoría la empresa debería hacerse cargo de los costos de esa contaminación en el agua y de los costos de la remediación. En la práctica los productos de esa empresa no llevan implícito el costo medioambiental que generó su producción, lo cual significa una falla de mercado debido a una distorsión en su costo real de producción. La intervención del Estado se hace necesaria en los casos de las externalidades por contaminación, principalmente a través de la política de impuesto o subsidio. Se aplica un impuesto a aquellas actividades productivas que están contaminando, lo que obliga a internalizar los costos. Y un subsidio a las actividades que protegen el ambiente. Desde otra perspectiva económico-ecológica, Martínez Alier (2009: 277) reconoce que el concepto de externalidad está constantemente rebasado por la “inconmensurabilidad” de los valores ambientales que no pueden reducirse a magnitudes exclusivamente monetarias (precios, costos, impuestos, subsidios, valor de los derechos de propiedad, etc.), los ejemplos como la contaminación por residuos nucleares, el uso del cianuro para la extracción del oro, la contaminación de basura en el océano etc., son algunos ejemplos de las “externalidades” que no conocen fronteras y que se pregunta ¿quién pagará por ellas? En todo caso, pese a centrarse en valoraciones monetarias, en la práctica de la economía ambiental lleva al reconocimiento de que los “pasivos ambientales” derivados de la deuda ecológica de los países ricos, los colocan como deudores en la balanza ambiental mundial. Es decir, implicaría que importantes flujos monetarios se transformen en compensación hacia los países pobres, desde la perspectiva de las economías que menos contaminan o actividades vinculadas con la producción y/o extracción de materias primas altamente contaminantes que se convierten en las principales importaciones de los países ricos o desarrollados. 23