MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 87

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— Le preguntaré. La idea de la fiesta fue suya, así que …— Entiendo. Si no, simplemente te veré allí.— Sonrió. Parker me llevó al apartamento y se detuvo en el aparcamiento. Cuando se despidió besándome, sus labios permanecieron en los míos. Subió la palanca del freno de mano mientras sus labios iban a lo largo de mi mandíbula hasta alcanzar mi oreja, y luego bajaron a lo largo de mi cuello. Me pilló desprevenida y suspiré suavemente como respuesta.
— Eres tan bonita …— susurró—. He estado trastornado toda la noche con ese pelo recogido que deja a la vista tu cuello. Me acribilló el cuello con besos y yo exhalé un murmullo con mi aliento.—¿ Por qué has tardado tanto?— Sonreí, mientras levantaba mi mentón para darle mejor acceso.
Parker se centró en mis labios. Me agarró la cara y me besó con más firmeza de lo habitual. No había mucho sitio en el coche, pero aprovechamos estupendamente el espacio libre para el tema que nos ocupaba. Se inclinó sobre mí y doblé las rodillas mientras me caía contra la ventana. Metió la lengua en mi boca y me agarró la rodilla empujando mi pierna a la altura de su cadera. Los cristales fríos de las ventanillas se empañaron en pocos minutos debido a todo el aliento que exhalábamos con nuestras maniobras. Sus labios rozaban mi clavícula, y entonces levantó la cabeza de un tirón cuando el vidrio vibró con unos golpes fuertes.
Parker se sentó y yo me erguí recolocándome la ropa. Salté cuando la puerta se abrió repentinamente. Travis y America estaban junto al coche. America ponía cara de comprensión, mientras Travis parecía a punto de estallar en un ataque de rabia ciega.—¿ Qué coño haces, Travis?— gritó Parker. La situación de repente se volvió peligrosa. Nunca había oído a Parker subir la voz. Los nudillos de Travis estaban blancos de lo mucho que los apretaba, y yo estaba en medio. La mano de America pareció muy pequeñita cuando la colocó en el abultado brazo de Travis, moviendo la cabeza en dirección a Parker con un aviso silencioso.— Venga, Abby. Tengo que hablar contigo— dijo ella.—¿ Sobre qué?—¡ Que vengas!— replicó. Miré a Parker y vi irritación en sus ojos.— Lo siento, tengo que irme.— No, está bien. Vete. Travis me ayudó a salir del Porsche y luego cerró la puerta con una patada.
Me di la vuelta rápido y me quedé de pie entre él y el coche, dándole la espalda.—¿ Qué te pasa? ¡ Suéltalo ya!
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