MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 59

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— Travis, esta es mi compañera de habitación, Kara Lin. Kara, Travis Maddox.
— Encantada de conocerte— saludó Kara, empujándose las gafas sobre el puente de la nariz. Echó una mirada a mis abultadas bolsas—. ¿ Te mudas?— No. He perdido una apuesta. Travis estalló en una carcajada mientras cogía mis bolsas.—¿ Lista?— Sí. ¿ Cómo voy a llevar todo esto a tu apartamento? Vamos en tu moto. Travis sonrió y sacó su móvil. Llevó mi equipaje hasta la calle y, minutos después, el Charget negro antiguo de Shepley hizo su aparición. Bajaron la ventanilla del lado del copiloto, y America asomó la cabeza.—¡ Hola, monada!—¡ Hola! Las calderas vuelven a funcionar en Morgan. ¿ Vas a seguir quedándote con Shep?— Sí, había pensado quedarme esta noche. He oído que has perdido una apuesta— dijo, guiñándome un ojo. Antes de que pudiera hablar, Travis cerró el maletero y Shep aceleró, mientras America gritaba al volver a caer sentada en el coche. Caminamos hasta su Harley, y esperó a que me acomodara en mi asiento.
Cuando lo envolví con mis brazos, apoyó su mano sobre la mía.— Me alegro de que estuvieras allí esta noche, Paloma. Nunca en mi vida me he divertido tanto en una pelea. Apoyé el mentón en su hombro y sonreí.— Claro, porque intentabas ganar nuestra apuesta. Inclinó el cuello para mirarme.— Ya lo creo que sí. No había ningún signo de burla en su mirada; lo decía en serio y quería que lo viera. Arqueé las cejas.—¿ Por eso estabas de tan mal humor hoy? ¿ Porque sabías que habían arreglado las calderas y que me iría esta noche?
Travis no respondió; se limitó a sonreír cuando arrancó la moto. Recorrimos el trayecto hasta el apartamento de forma extrañamente lenta. En cada semáforo, Travis cubría mis manos con las suyas, o bien posaba la mano sobre mi rodilla. Los límites volvían a difuminarse, y me pregunté cómo podríamos pasar un mes juntos sin arruinarlo todo. Los cabos sueltos de nuestra amistad se estaban atando de una forma que nunca podía haber imaginado.
Cuando llegamos al apartamento, el Charger de Shepley estaba en su hueco habitual.
Me quedé de pie delante de la escalera.
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