MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 294

www.lecturaycinecr.blogspot.com —Me alegro de que no estuvieran allí. Apreté los dientes. Ni siquiera se me había ocurrido pensar en qué habría ocurrido si no hubieran estado pasando unos días con los padres de Shepley. A mi mente volvieron las caras de terror de las chicas del sótano, luchando contra los hombres por escapar. Los ojos asustados de America sustituyeron a las chicas sin nombre de aquella habitación. Sentí náuseas al pensar en su precioso pelo rubio quemado y junto al resto de cuerpos que yacían en el césped. —Yo también —dije con un escalofrío. —Siento todo lo que has tenido que pasar esta noche. No debería crearte más problemas —Tú has pasado por lo mismo, Trav. Se quedó callado unos minutos y, justo cuando abrí la boca para volver a hablar, respiró hondo. —No me asusto muy a menudo —dijo finalmente—. Me asusté la primera mañana que desperté y no estabas aquí. Me asusté cuando me dejaste después de Las Vegas. Me asusté cuando creía que tendría que decirle a mi padre que Trent había muerto en ese edificio. Sin embargo, cuando te vi al otro lado de las llamas en ese sótano…, me aterroricé. Llegué hasta la puerta, estaba a pocos metros de la salida y no pude irme. —¿Qué quieres decir? ¿Estás loco? —dije, levantando la cabeza para mirarlo a los ojos. —Nunca había tenido algo tan claro en mi vida. Me di la vuelta y me abrí paso hasta la habitación en la que estabas y te vi. No me importaba nada más. Ni siquiera sabía si lo lograríamos o no, solo quería estar donde tú estuvieras, sin importarme las consecuencias. Lo único que temo es una vida sin ti, Paloma. Me levanté y lo besé con ternura en los labios. Cuando nuestras bocas se separaron, sonreí. —Entonces no tienes nada que temer. Vamos a estar juntos para siempre. Él suspiró. —Volvería a hacerlo todo de nuevo, ¿sabes? No cambiaría ni un segundo si así llegáramos aquí, a este momento. Sentí que me pesaban los ojos y respiré hondo. Mis pulmones protestaron, todavía irritados por el humo. Tosí un poco y después me relajé cuando noté los labios de Travis contra mi frente. Me pasó la mano por el pelo húmedo y oí los latidos regulares de su corazón en el pecho. —Es esto —dijo con un suspiro. —¿El qué? —El momento. Ya sabes, cuando te observo dormir…, esa paz en tu cara. Es esto. No lo había experimentado desde antes de morir mi madre, pero puedo sentirlo de nuevo. —Volvió a respirar hondo y me acercó más a él—. Supe en 294