MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 281

www.lecturaycinecr.blogspot.com retrovisor. —Sí. No estaba seguro de cómo me las iba a apañar sin que tú estuvieras allí. —Ya te lo he dicho… —empecé. —Paloma, ¿cuántas veces tengo que repetirlo? —Me interrumpió con el ceño fruncido. Sacudí la cabeza por su tono impaciente. —Bueno, pero sigo sin entenderlo. Antes no me necesitabas. Me acarició la mejilla ligeramente con los dedos. —Antes no te conocía. Si no estás allí, no puedo concentrarme. Empiezo a preguntarme dónde estás, qué estás haciendo…, pero, si estás presente y puedo verte, me centro. Sé que es una locura, pero es así. —Y la locura es exactamente lo que me gusta —dije, levantándome para darle un beso en los labios. —Está claro —murmuró America por lo bajo. En las sombras de Keaton Hall, Travis me estrechaba con fuerza junto a él. El vaho de mi aliento se entrelazaba con el suyo en el ambiente frío de la noche, y podía oír las conversaciones en voz baja de quienes se estaban colando por una puerta lateral a pocos metros de distancia, desconocedores de nuestra presencia allí. Keaton era el edificio más antiguo de Eastern pero, aunque ya había albergado algún que otro combate del Círculo, me sentía incómoda allí. Adam esperaba un lleno total, y Keaton no era el más espacioso de los sótanos del campus. Había unas vigas formando una rejilla a lo largo de las envejecidas paredes de ladrillo, una señal de las renovaciones que se llevaban a cabo dentro. —Esta es una de las peores ideas de Adam hasta la fecha —gruñó Travis. —Ya es tarde para cambiarlo ahora —dije, levantando la mirada hacia los andamios. El teléfono móvil de Travis se encendió y lo abrió. Su cara se tiñó de azul por el brillo de la pantalla, y por fin pude ver las dos arrugas de preocupación entre las cejas cuya presencia conocía de antemano. Apretó unos botones, cerró de golpe el teléfono y me abrazó con más fuerza. —Pareces nervioso esta noche —susurré. —Me sentiré mejor cuando Trent traiga su jodido culo aquí. —Aquí estoy, llorica —dijo Trent en voz baja. Apenas podía ver su perfil en la oscuridad, pero su sonrisa brillaba a la luz de la luna—. ¿Qué tal estás, hermanita? 281