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de la cadera, mientras le daba un beso en la mejilla.
Sacudió la cabeza.
—Solo quiero seguir así —susurró él.
Fruncí el ceño.
—¿Qué me he perdido?
—No pretendía despertarte. ¿Por qué no vuelves a dormirte?
Me incliné hacia atrás contra la almohada y le levanté la barbilla. Tenía los
ojos inyectados en sangre y la piel de alrededor enrojecida.
—¿Qué demonios te pasa? —pregunté, alarmada.
Me cogió una mano entre las suyas y la besó, apretando la frente contra mi
cuello.
—¿Puedes volver a dormirte, Paloma? Por favor.
—¿Ha pasado algo? ¿Está bien America?
Con la última pregunta, me senté. A pesar de ver el miedo en mis ojos, su
expresión no cambió. Simplemente suspiró y se sentó conmigo, mirando la mano
que cogía entre las suya.
—Sí… America está bien. Llegaron a casa sobre las cuatro de la mañana.
Siguen en la cama. Es pronto, volvamos a dormirnos.
Cuando noté cómo me latía el corazón dentro del pecho, supe que no había
posibilidad de volver a dormirme. Travis me puso una mano en cada lado de mi
cara y me besó. Su boca se movía de forma diferente, como si me estuviera
besando por última vez. Me bajó hasta la almohada, me besó una vez más y
después apoyó la cabeza sobre mi pecho, envolviéndome fuertemente entre sus
brazos. Se me pasaron por la cabeza todas las posibles razones para el
comportamiento de Travis como si fueran canales de televisión. Lo abracé,
temiendo preguntar.
—¿Has dormido algo?
—No he podido. No quería… —Su voz se apagó.
Lo besé en la frente.
—Sea lo que sea, lo solucionaremos, ¿vale? ¿Por qué no intentas dormir un
poco? Ya lo arreglaremos todo cuando nos despertemos.
Levantó de golpe la cabeza y me escudriñó la cara. Vi tanto recelo como
esperanza en sus ojos.
—¿Qué quieres decir con que lo solucionaremos?
Levanté las cejas, confundida. No conseguía imaginarme qué había pasado
mientras estaba durmiendo que pudiera causarle tanta angustia.
—No sé qué ocurre pero estoy aquí.
—¿Estás aquí? Es decir, ¿te vas a quedar? ¿Conmigo?
Sabía que mi expresión debía de haber sido ridícula, pero me daba vueltas
la cabeza tanto por el alcohol como por las extrañas preguntas de Travis.
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