MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Seite 262

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Le toqué el ojo y él hizo un gesto de dolor, apartándose de mi mano.— Lo siento mucho, Paloma. Intenté llegar hasta ti. De verdad …— Se aclaró la garganta, asfixiado por la ira y la preocupación—. Pero no podía.—¿ Puedes pedirle a America que me lleve de vuelta a Morgan?— dije.— No puedes volver allí esta noche. El sitio está a rebosar de policías. Tú quédate aquí, yo dormiré en el sofá. Ahogué una exhalación entrecortada, intentando no derramar más lágrimas.
Ya se sentía bastante mal. Travis se levantó y abrió la puerta.—¿ Adónde vas?— le pregunté.— Tengo que darme una ducha. Vuelvo enseguida. America se cruzó con él cuando salió y se sentó a mi lado en la cama, acercándome a su pecho.—¡ Siento muchísimo no haber estado allí!— gritó ella.— Estoy bien— dije mientras me secaba la cara manchada por las lágrimas. Shepley llamó a la puerta y entró con un vaso lleno hasta la mitad de whisky.— Toma— dijo, dándoselo a America. Ella me lo puso en las manos y me dio un ligero golpe con el codo. Eché hacia atrás la cabeza y dejé que el líquido cayera por mi garganta.
Arrugué la cara conforme el whisky pasaba ardiendo hasta mi estómago.— Gracias— dije, devolviéndole el vaso a Shepley.— Tendría que haber llegado antes. Ni siquiera me di cuenta de que no estabas. Lo siento, Abby, debería …— No es culpa tuya, Shep. No es culpa de nadie.— Es culpa de Ethan— dijo entre dientes—. Ese cabrón estaba metiéndole mano por todas partes contra la pared.—¡ Cariño!— dijo America, conmocionada y acercándome a ella.— Necesito otra copa— dije, empujando el vaso vacío hacia Shepley.— Yo también— dijo este antes de volver a la cocina. Travis entró con una toalla anudada a la cintura y sujetando una lata fría de cerveza contra el ojo. America salió de la habitación sin una palabra mientras Travis se ponía los calzoncillos. Después cogió su almohada. Shepley trajo cuatro vasos esta vez, todos llenos hasta el borde de licor ámbar. Todos apuramos el whisky sin dudarlo.— Nos vemos por la mañana— dijo America, dándome un beso en la mejilla. Travis cogió mi vaso y lo dejó en la mesita de noche. Se quedó mirándome un momento y después fue hasta su armario, descolgó una camisa y la lanzó sobre la cama.
— Siento cagarla tanto— dijo él, sujetándose la cerveza contra el ojo.
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