MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 25

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— Mi padre es un antiguo miembro, y todos mis hermanos son Sig Tau. Es una tradición familiar.—¿ Y esperan que jures fidelidad a la hermandad?— pregunté, escéptica.— En realidad, no. Son buenos tipos— dijo él, hojeando mis papeles—. Será mejor que te vayas ya a clase.— Gracias por ayudarme— dije, dándole un golpecito con el codo. Llegó America y la seguí hasta nuestros asientos.—¿ Cómo ha ido?— preguntó ella. Me encogí de hombros.— Es un buen tutor.—¿ Solo un tutor?— También es un buen amigo. Pareció decepcionada, y yo me reí por la expresión de frustración de su cara. Siempre había sido uno de los sueños de America que saliéramos con dos chicos que fueran amigos y compañeros de habitación-guion-primos; para ella, era como si nos tocara el gordo. Quería que compartiéramos habitación cuando decidió venir conmigo a Eastern, pero yo veté su idea con la esperanza de ampliar un poco mi horizonte. Cuando dejó de hacer pucheros por mi decisión, focalizó sus esfuerzos en encontrar a un amigo de Shepley a quien presentarme. El saludable interés de Travis había sobrepasado sus expectativas. El examen acabó resultándome un paseo, y fui a sentarme a los escalones del exterior del edificio para esperar a America. Cuando bajó repentinamente hasta mi lado, con cara de derrota, esperé a que hablara.—¡ Me ha ido fatal!— gritó ella.— Deberías estudiar con nosotros. Travis lo explica realmente bien. America soltó un lamento y apoyó la cabeza en mi hombro.—¡ No me has ayudado nada! ¿ No podrías haber hecho algún gesto con la cabeza por cortesía o algo? Le rodeé el cuello con el brazo y la acompañé hasta nuestra residencia.
Durante la semana siguiente, Travis me ayudó con mi ensayo de Historia y me hizo de tutor en Biología. Fuimos juntos a ver la lista de notas colgada fuera del despacho del profesor Campbell. Yo era la tercera estudiante con mejor nota.—¡ El tercer puesto de la clase! ¡ Bien hecho, Paloma!— dijo él, abrazándome. Sus ojos brillaban de emoción y orgullo, y di un paso atrás presa de un repentino sentimiento de incomodidad.— Gracias, Trav. No podría haberlo hecho sin ti— dije, tirando de su camiseta.
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