MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 246

www.lecturaycinecr.blogspot.com mirando las rayas rojas en la tela blanca y sacudió la cabeza. —Solo quería olvidarme de todo por una maldita noche. Me sequé una lágrima que se me había escapado. —Pues no dejes que yo te la estropee. Intenté llegar al Honda, pero Travis volvió a cogerme por el brazo. Inmediatamente, America, fuera de sí, se lanzó a darle puñetazos en el brazo. Él la miró, abrió y cerró los ojos, asombrado y sin poder creer lo que veía. Ella siguió levantando los puños y dejándolos caer contra su pecho hasta que me soltó. —¡Déjala en paz, cabrón! Shepley la cogió, pero America lo empujó y se volvió para abofetear a Travis. El sonido del golpe de su mano contra su mejilla fue rápido y fuerte, y me estremecí con el ruido. Todos nos quedamos petrificados durante un momento, conmocionados por la rabia repentina de America. Travis frunció el ceño, pero no se defendió. Shepley volvió a cogerla, esta vez por las muñecas, y la empujó hasta el Honda mientras ella lo ponía verde. America se debatía violentamente, y su pelo se movía de un lado a otro mientras intentaba soltarse. Me sorprendió su determinación por atacar a Travis. Odio puro brillaba en sus ojos normalmente dulces y libres de preocupaciones. —¿Cómo pudiste? ¡Merecía algo mejor de ti, Travis! —¡America, PARA! —gritó Shepley en voz más alta de lo que le había oído jamás. Ella dejó caer los brazos a los lados, mientras miraba a Shepley con incredulidad. —¿Lo estás defendiendo? Aunque parecía nervioso, se mantuvo firme. —Abby rompió con él. Ahora Travis solo intenta seguir adelante. America frunció los ojos y obligó a Shepley a que le soltara el brazo. —Vale, y ¿por qué no vas a buscar a una PUTA cualquiera… —Se volvió a mirar a Megan— … del Red y la traes a casa para follar? Luego me cuentas si te ha ayudado a olvidarte de mí. —Mare… —Shepley la cogió pero ella se libró de él, cerrando la puerta de un golpe una vez sentada tras el volante. Me senté a su lado, procurando no mirar a Travis. —Cariño, no te vayas —le suplicó Shepley, inclinándose a mirar por la ventana. Ella arrancó el coche. —En este asunto, hay un lado bueno y uno malo, Shep. Y tú estás en el malo. —Yo estoy contigo —dijo, con mirada desesperada. —No, ya no —añadió mientras daba marcha atrás. 246