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Capítulo 18 La caja
LOS exámenes finales eran una maldición para todo el mundo excepto para mí. Me mantuve ocupada estudiando con Kara y America en mi habitación y en la biblioteca. Solo vi a Travis de pasada cuando los horarios cambiaron para los exámenes. Me fui a casa de America a pasar las vacaciones de invierno, agradeciendo que Shepley se quedara con Travis para no tener que sufrir sus constantes muestras de afecto.
Los últimos cuatro días de vacaciones cogí un resfriado, lo que me dio una buena razón para quedarme en la cama. Travis había dicho que quería que fuéramos amigos, pero no me había llamado. Fue un alivio tener unos cuantos días para entregarme a la autocompasión. Quería librarme de ella antes de volver a clase.
El viaje de regreso a Eastern pareció durar años. Estaba ansiosa por empezar el semestre de primavera, pero mi deseo de ver a Travis era aún mayor.
El primer día de clase, una energía renovada había cubierto el campus junto con un manto de nieve. Nuevas clases conllevaban nuevos amigos y un nuevo principio. No tenía ni una sola clase con Travis, Parker, Shepley o America, pero Finch estaba en todas ellas, excepto en una.
Anhelaba ver a Travis en el almuerzo, pero cuando llegó simplemente me guiñó un ojo y se sentó al final de la mesa junto con el resto de sus hermanos de fraternidad. Intenté concentrarme en la conversación de America y Finch sobre el último partido de fútbol de la temporada, pero la voz de Travis seguía captando mi atención. Estaba contando las aventuras y los roces con la ley que había tenido durante las vacaciones, y las novedades sobre la nueva novia de Trenton, a la que habían conocido una noche en The Red Door. Me preparé para que apareciera mi nombre o el de cualquier otra chica a la que hubiera llevado a casa o hubiera conocido, si es que lo había hecho, pero no estaba dispuesto a compartir eso con sus amigos.
Todavía colgaban bolas metálicas rojas y doradas del techo de la cafetería, y se movían con la corriente de la calefacción. Me cubrí con la chaqueta de punto y, cuando Finch se dio cuenta, me abrazó y me frotó el brazo. Sabía que estaba mirando demasiado hacia Travis, pero tenía la esperanza de que alzara los ojos hacia mí; sin embargo, él parecía haberse olvidado de que yo estaba sentada a aquella mesa.
Parecía insensible a las hordas de chicas que se le acercaban después de que se extendiera la noticia de nuestra ruptura, pero también estaba contento con que
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