MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 230

www.lecturaycinecr.blogspot.com él, y olía la mezcla de tabaco y de su colonia. Me resultaba muy difícil mantener la distancia, tanto física como emocionalmente. Justo como había temido, mi resolución estaba desapareciendo. Me afané por olvidarme de todo lo que había dicho Jim en la cocina. A mitad de la película, la puerta principal se abrió de par en par y Thomas apareció con las bolsas en la mano. —¡Feliz Acción de Gracias! —dijo él, mientras dejaba su equipaje en el suelo. Jim se levantó y abrazó a su hijo mayor, y todo el mundo excepto Travis se levantó para saludarlo. —¿No vas a saludar a Thomas? —susurré yo. Me respondió sin mirarme, mientras observaba a su familia abrazarse y reír. —Tengo una noche contigo. No pienso desperdiciar ni un solo segundo. —Hola, Abby. Me alegro de volver a verte —dijo Thomas sonriendo. Travis me puso la mano en la rodilla y yo bajé la mirada hacia mi pierna, para después volverme hacia Travis. Cuando se dio cuenta de la expresión de mi cara, Travis retiró la mano de la pierna y cruzó las manos sobre el regazo. —Vaya, vaya, ¿problemas en el paraíso? —preguntó Thomas. —Cállate, Tommy —gruñó Travis. El humor de la habitación cambió y sentí que todas las miradas recaían sobre mí, a la espera de una explicación. Sonreí nerviosa y cogí la mano de Travis entre las mías. —Solo estamos cansados. Llevamos toda la tarde trabajando en la comida —dije, mientras apoyaba la cabeza en el hombro de Travis. Bajó la mirada a nuestras manos y me las estrechó mientras levantaba un poco las cejas. Solté un suspiro. —Me voy directa a la cama, cariño. —Miré a los demás—. Buenas noches, chicos. —Buenas noches, tesoro —dijo Jim. Los hermanos de Travis me dieron las buenas noches y subí las escaleras. —Yo también me voy a acostar —oí decir a Travis. —Claro, cómo no —espetó burlón Trenton. —Cabrón con suerte —masculló Tyler. —Oye, no voy a permitir que nadie hable así de tu hermana —les avisó Jim. Se me cayó el alma a los pies. La única familia real que había tenido en años eran los padres de America, y, aunque Mark y Pam siempre habían velado por mí con auténtica bondad, en cierto modo eran prestados. Los seis hombres rebeldes, malhablados y adorables de la planta baja me habían recibido con los brazos abiertos y, al día siguiente, tendría que despedirme de ellos definitivamente. Travis sujetó la puerta del dormitorio antes de que se cerrara y después se quedó petrificado. 230