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pensar en algo que decir que no fuera una mentira descarada.— Supongo que las cosas han cambiado un poco.— Es lo que imaginaba. Tienes que ser paciente con él. Travis no recuerda mucho del asunto, pero estaba muy unido a su madre, y después de perderla no volvió a ser el mismo jamás. Pensaba que lo superaría … Ya sabes, porque pasó cuando era muy pequeño. Fue duro para todos, pero Trav … no volvió a intentar querer a nadie después de eso. Me sorprendió que te trajera aquí. Por la forma en la que actúa cuando tú estás presente, por la forma en que te mira …, supe que eras especial. Sonreí, pero no aparté la mirada de los platos que estaba frotando.— Travis va a pasarlo mal. Cometerá muchos errores. Creció rodeado de un montón de críos sin madre y con un viejo gruñón y solitario como padre. Todos estuvimos un poco perdidos después de que Diane muriera, y supongo que yo no ayudé a los chicos a asumir la pérdida tal y como debería haber hecho. Sé que es difícil no culparlo, pero tienes que quererlo de todos modos, Abby. Eres la única mujer a la que ha querido, aparte de a su madre. No sé cómo se quedará si tú también lo dejas.— Me tragué las lágrimas y asentí, incapaz de replicar. Jim apoyó la mano en mi hombro y me lo estrechó—. Nunca lo he visto sonreír como cuando está contigo. Espero que todos mis chicos consigan a una Abby algún día.
Sus pisadas se apagaron por el pasillo y me agarré al borde del fregadero, mientras intentaba recuperar el aliento. Sabía que pasar las vacaciones con Travis y su familia sería difícil, pero no pensaba que se me volvería a partir el corazón. Los chicos bromeaban y se reían en la habitación de al lado, mientras yo lavaba y secaba los platos, antes de guardarlos. Limpié la cocina, y después me lavé las manos y me dirigí a las escaleras para acostarme. Travis me cogió la mano.— Es temprano, Paloma. No te irás ya a la cama, ¿ no?— Ha sido un día largo. Estoy cansada.— Nos estábamos preparando para ver una peli. ¿ Por qué no bajas y te quedas con nosotros? Alcé la mirada hacia las escaleras y, después, contemplé su sonrisa esperanzada.— Está bien. Me llevó de la mano hasta el sofá, y nos sentamos juntos cuando empezaban los títulos de crédito.—¿ Puedes apagar esa luz, Taylor?— pidió Jim. Travis extendió su brazo por detrás de mí, dejándolo sobre el respaldo del sofá. Intentaba mantener la ficción, mientras me tranquilizaba. Había sido muy cuidadoso para no aprovecharse de la situación, pero albergaba un conflicto en mi interior: me sentí agradecida y decepcionada a la vez. Estaba sentada muy cerca de
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