MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 225

www.lecturaycinecr.blogspot.com —No puedo irme mañana con vosotros. Shepley se quedó boquiabierto. —¿Te vas a casa de los Maddox? America me fulminó con la mirada. —¿Que vas adónde? Suspiré y metí mi identificación del campus en el cajero. —Cuando estábamos en el avión de regreso, le prometí a Trav que iría. —En su defensa —empezó a decir Shepley—, debo decir que no pensaba que acabarais rompiendo de verdad. Pensaba que volveríais. Cuando se dio cuenta de que ibas en serio, ya era demasiado tarde. —Eso son chorradas, Shep, y lo sabes —dijo America entre dientes—. No tienes que ir si no quieres, Abby. Tenía razón. No podía decirse que no tuviera opción, pero era incapaz de hacerle eso a Travis. Aunque lo odiara, cosa que no ocurría. —Si no voy, tendrá que explicarles por qué no he aparecido y no quiero arruinarle su día de Acción de Gracias. Todos van a acudir a casa pensando que yo voy a estar. Shepley sonrió. —Les has robado el corazón a todos; precisamente, Jim estuvo hablando con mi padre de ti el otro día. —Genial —murmuré. —Abby tiene razón —dijo Shepley—. Si no va, Jim se pasará el día criticando a Trav. No tiene sentido arruinarles el día. America me pasó su brazo por los hombros. —Todavía puedes venir con nosotros. Ya no estás con él. Ya no tienes por qué sacarle las castañas del fuego. —Lo sé, Mare, pero es lo correcto. El sol se ocultó tras los edificios que veía por mi ventana, mientras yo me peinaba de pie ante el espejo e intentaba decidir cómo fingir que seguía con Travis. —Solo es un día, Abby. Puedes arreglártelas un día —dije al espejo. Fingir nunca había sido un problema para mí; lo que me preocupaba era qué pasaría mientras duraba nuestra actuación. Cuando Travis me dejara en casa después de la cena, tendría que tomar una decisión. Una decisión distorsionada por la falsa felicidad que íbamos a representar para su familia. Toc, toc. Me giré y miré hacia la puerta. Kara no había vuelto a nuestra habitación en toda la noche y sabía que America y Shepley ya se habían marchado. No tenía ni 225