www.lecturaycinecr.blogspot.com
—Ha aceptado cenar con Jesse si él la dejaba quedarse. No tenía más opción,
Trav —dijo America.
Por el tono cauto de la voz de America, sabía que el enfado de Travis era
monumental.
Alcé los ojos hacia él, y me fulminó con la misma mirada de quien se siente
traicionado que Mick tenía la noche en que se dio cuenta de que yo le había robado
su suerte.
—Sí, la tenías.
—¿Alguna vez has tratado con la mafia, Travis? Lo siento si he herido tus
sentimientos, pero una comida gratis con un viejo amigo no es un precio alto por
salvar la vida de Mick.
Veía que Travis quería contraatacar, pero no había nada que pudiera decir.
—Vamos, chicos, tenemos que encontrar a Benny —dijo America, tirándome
del brazo.
Travis y Shepley nos siguieron en silencio mientras bajábamos por el Strip
hasta el edificio de Benny. El tráfico en la calle (tanto de coches como de personas)
solo empezaba a concentrarse. A cada paso que daba, me embargaba una
sensación de angustia y vacío en el estómago, mientras mi mente se apresuraba
para encontrar un argumento convincente que hiciera que Benny entrara en razón.
Para cuando llegamos ante la gran puerta verde que tantas veces había visto y
llamamos, no se me había ocurrido nada que pudiera utilizar.
No fue ninguna sorpresa ver al enorme portero (negro, de aspecto temible y
tan ancho como alto), pero me sorprendió encontrar a Benny de pie a su lado.
—Benny —dije con un suspiro.
—Vaya, vaya…, veo que has dejado de ser el Trece de la Suerte, ¿verdad?
Mick no me ha dicho que te habías convertido en una chica tan guapa. Te esperaba,
Cookie. Creo que tienes un dinero que me pertenece.
Asentí y Benny señaló a mis amigos.
Levanté el mentón para fingir confianza.
—Vienen conmigo.
—Me temo que tus acompañantes tendrán que esperar fuera —dijo el
portero en un tono anormalmente profundo y bajo.
Travis inmediatamente me cogió por el brazo.
—No va a ninguna parte sola. Voy con