MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 200

www.lecturaycinecr.blogspot.com Sonreí mientras se mezclaba entre la multitud y, entonces, dirigí toda mi atención a los jugadores. —¿Caballeros? —Siéntate, Shirley Temple —dijo Jimmy—. Vamos a recuperar nuestro dinero. No nos gusta que nos estafen. —Les deseo lo peor —sonreí. —Tienes diez minutos —susurró America. —Lo sé —dije. Intenté olvidarme del tiempo y de los golpecitos nerviosos que daba America con la rodillas por debajo de la mesa. El bote estaba en dieciséis mil dólares, el más alto de la noche, y me lo jugaba a todo o nada. —Nunca he visto a nadie como tú, chica. Has hecho prácticamente una partida perfecta. Y no tiene ningún tic, Winks. ¿Te has dado cuenta? —dijo Pauli. Winks asintió, su alegre despreocupación se había evaporado poco a poco con cada mano. —Me he fijado. Ni se rasca, ni sonríe, ni siquiera hay cambio alguno en su mirada. No es natural. Todo el mundo tiene algo que lo delata. —No, todo el mundo no —dijo America, petulante. Sentí unas manos familiares sobre los hombros. Sabía que era Travis, pero no me atreví a volverme, no con tres mil dólares sobre la mesa. —Voy —dijo Jimmy. La muchedumbre que se había reunido a nuestro alrededor aplaudió cuando enseñé mis cartas. Jimmy era el único que podía acercarse a mí con un trío. Nada que mi escalera de color no pudiera batir. —¡Increíble! —dijo Pauli, lanzando sus dobles parejas sobre la mesa. —Me retiro —gruñó Joe, antes de levantarse y largarse furioso de la mesa. Jimmy estaba un poco más alegre. —Después de esta noche, me puedo morir tranquilo. Me he enfrentado a un contrincante de verdadera altura. Ha sido un placer, Abby. Me quedé helada. —¿Lo sabía? Jimmy sonrió. Los años de fumar puros y beber café habían manchado sus enormes dientes. —Ya había jugado contigo antes. Hace seis años. He deseado la revancha durante mucho tiempo. Jimmy me tendió la mano. —Cuídate, niña. Dile a tu padre que Jimmy Pescelli le envía saludos. America me ayudó a recoger mis ganancias, y me volví hacia Travis, mientras miraba mi reloj. —Necesito más tiempo. 200