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mientras yo echaba la mano hacia atrás y lo agarraba por el trasero. Me incliné
hacia delante y él me clavó los dedos en la piel. Cuando me enderecé, me tocó la
oreja con los labios.
—Sigue así y nos iremos pronto.
Me di media vuelta y sonreí, echándole los brazos alrededor del cuello. Se
apretó contra mí y yo le saqué la camisa y deslicé mis manos por su espalda,
apretando los dedos contra sus músculos sin grasa, y después sonreí ante el ruido
que hizo cuando probé su cuello.
—Cielo santo, Paloma, me estás matando —dijo él, agarrándome el
dobladillo de la falda, subiéndola lo justo para rozarme los muslos con las yemas
de los dedos.
—Me parece que ya sabemos en qué consiste su atractivo —dijo Lexie en
tono despectivo desde detrás de nosotros.
America se giró y se abalanzó furiosa hacia Lexie con ganas de pelea.
Shepley la cogió justo a tiempo.
—¡Repite eso! —dijo America—. ¡Atrévete a decírmelo a la cara, zorra!
Lexie se protegió detrás de su novio, conmocionada por la amenaza de
America.
—¡Será mejor que le pongas un bozal a tu cita, Brad —le avisó Travis.
Dos canciones después, noté el pelo en la nuca pesado y húmedo. Travis me
besó justo debajo de la oreja.
—Vamos, Paloma. Necesito un cigarrillo.
Me condujo escaleras arriba y cogió mi abrigo antes de guiarme hasta el
segundo piso. Salió a la terraza y nos encontramos con Parker y su cita. Era más
alta que yo, y tenía el pelo corto y oscuro, recogido con una sola horquilla. Me fijé
inmediatamente en sus tacones de aguja, porque rodeaba la cadera de Parker con
la pierna. Ella estaba de pie con la espalda pegada contra