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asustado. ¿Ahora fardas de él?
Me acerqué para besarle en la mejilla y me encogí de hombros.
—Conforme pasa el tiempo, me gusta más.
Shepley y America se abrieron paso hacia las escaleras que llevaban al
sótano y los seguimos, cogidos de la mano. Habían pegado los muebles a las
paredes para hacer sitio a una improvisada pista de baile. Justo cuando bajábamos
las escaleras, empezó a sonar una canción lenta.
Travis no dudó en llevarme hasta el centro; se pegó a mí y me llevó la mano
a su pecho.
—Estoy contento de no haber venido a una de estas cosas antes. Es genial
haberte traído solo a ti.
Sonreí y apreté la mejilla contra su pecho. Puso la mano sobre la parte
inferior de mi espalda, cálida y suave contra mi piel desnuda.
—Este vestido hace que todo el mundo te mire —dijo él. Levanté la mirada,
esperando ver una expresión tensa, pero estaba sonriendo—. Supongo que es
bastante guay… estar con la chica a la que todo el mundo desea.
Puse los ojos en blanco.
—No me desean. Sienten curiosidad por saber por qué me deseas tú. Y, en
cualquier caso, me da pena quien piense que tiene una oportunidad. Estoy
irremediable y completamente enamorada de ti.
Una mirada de angustia oscureció su rostro.
—¿Sabes por qué te quiero? No sabía que estaba perdido hasta que me
encontraste. No sabía lo solo que me encontraba hasta la primera noche que pasé
sin ti en mi casa. Eres lo único que he hecho bien. Eres todo lo que he estado
esperando, Paloma.
Alargué los brazos para tomar su cara entre mis manos y él me rodeó con
sus brazos, levantándome del suelo. Apreté los labios contra los suyos, y él me
besó con la emoción de todo lo que acababa de decir. En ese preciso momento me
di cuenta de por qué se había hecho ese tatuaje, por qué me había elegido y por
qué yo era diferente. No era solo yo, no era solo él: la excepción era lo que
formábamos juntos.
Un ritmo más rápido hizo vibrar los altavoces, y Travis me dejó en el suelo.
—¿Todavía quieres bailar?
America y Shepley aparecieron a nuestro lado y enarqué una ceja.
—Si crees que puedes seguirme el ritmo.
Travis sonrió burlón.
—Ponme a prueba.
Moví mis caderas contra las suyas y subí la mano por su camisa, hasta
desabrocharle dos botones, Travis se rio y sacudió la cabeza, y yo me di media
vuelta, moviéndome contra él siguiendo el ritmo. Me cogió por las caderas,
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