MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 155

www.lecturaycinecr.blogspot.com —Algo que nunca más volverá a decir —dijo Travis entre dientes. America miró a Shepley, que se encogió de hombros. —Yo no lo he oído. Travis volvió a cerrar los puños. —Tengo que volver a entrar. Travis me miró y se esforzó por calmarse. —Ha dicho que… todo el mundo piensa que Paloma tiene…, joder, ni siquiera puedo decirlo. —Dilo de una vez —murmuró America, mientras se mordía las uñas. Finch caminaba detrás de Travis, claramente encantado con tantas emociones. —Todos los chicos heteros de Eastern quieren tirársela porque ha conseguido domar al inalcanzable Travis Maddox —soltó sin más—. Eso es lo que están diciendo ahora mismo al menos. Travis golpeó a Finch con el hombro cuando pasó a su lado de camino a la cafetería. Shepley salió disparado tras él y lo cogió del brazo. Me llevé las manos a la boca cuando Travis amagó con darle un puñetazo y Shepley se agachó. Clavé los ojos en America, que no parecía afectada, acostumbrada como estaba a su rutina. Solo se me ocurría una cosa para detenerlo. Bajé a toda prisa los peldaños y corrí hacia él. Entonces, salté sobre Travis y cerré las piernas alrededor de su cintura; él me agarró por los muslos, mientras yo lo cogía por ambos lados de la cara y le daba un largo y profundo beso en la boca. Pude notar cómo su ira se fundía mientras me besaba y, cuando me aparté, supe que había ganado. —Nos da igual lo que piensen, ¿recuerdas? No puede empezar a importarnos ahora —dije, sonriendo confiada. Tenía más influencia en él de la que jamás había creído posible. —No puedo dejar que hablen así de ti, Paloma —insistió él con el ceño fruncido, mientras me volvía a dejar en el suelo. Deslicé los brazos bajo los suyos y entrelazamos los dedos a su espalda. —¿Así? ¿Cómo? Piensan que soy especial porque nunca antes habías sentado la cabeza. ¿Acaso no estás de acuerdo con eso? —Pues claro que sí, pero no puedo aguantar la idea de que todos los chicos de la universidad quieran acostarse contigo sin más. —Apoyó su frente contra la mía—. Esto me va a volver loco. Seguro. —No dejes que te afecten sus comentarios, Travis —dijo Shepley—. No puedes pelearte con todo el mundo. Travis suspiró. —Todo el mundo… ¿Cómo te sentirías si todo el mundo pensara eso de America? —¿Y quién dice que no es así? —dijo America, ofendida. Todos nos reímos, 155