www.lecturaycinecr.blogspot.com
—No…, no sé —dije, tragando saliva.
—Golpeó a Shep cuando se enteró de que te habíamos ayudado a irte.
¡Abby, por favor, dímelo! —me rogó, con los ojos húmedos—. ¡Todo esto me está
asustando!
El miedo de sus ojos me sonsacó solo una verdad parcial.
—Simplemente no sabía cómo despedirme. Sabes lo que me cuesta.
—Hay algo más, Abby. ¡Se ha vuelto totalmente loco! Le oí gritar tu nombre
y después recorrió todo el apartamento buscándote. Irrumpió en la habitac