MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 110

www.lecturaycinecr.blogspot.com —¡Hace una semana querías que recogiera todas mis cosas y que no dejara que Travis volviera a acercárseme nunca más! ¿Y ahora lo defiendes? —¡Abigail! ¡No lo estoy defendiendo, estúpida! Solo me preocupo por tu bien. ¡Los dos estáis locos el uno por el otro! Y tenéis que tomar alguna decisión al respecto. —¿Cómo puede siquiera ocurrírsete que debería estar con él? —me lamenté—. ¡Se supone que es mejor mantenerse alejada de gente como él! Apretó los labios, perdiendo claramente la paciencia. —Tienes que haberte esforzado mucho para distinguirte de tu padre. ¡Esa es la única razón por la que te estás planteando estar con Parker! Es completamente opuesto a Mick y, sin embargo, crees que Travis te va a devolver exactamente al punto del que partías. No es como tu padre, Abby. —No he dicho que lo fuera, pero me está poniendo en la posición precisa para que siga sus pasos. —Travis no te haría eso. Creo que no valoras lo mucho que significas para él. Si tan solo le dijeras… —No. No lo dejamos todo atrás para que todo el mundo me mire aquí como lo hacían en Wichita. Centrémonos en el problema que nos apremia. Shep te está esperando. —No quiero hablar de Shep —dijo ella, reduciendo la velocidad para detenerse en un semáforo. —Está hecho polvo, Mare. Te quiere. Se le llenaron los ojos de lágrimas y le tembló el labio inferior. —Me da igual. —Eso no es cierto. —Lo sé —gimoteó ella, apoyándose en mi hombro. Lloró hasta que cambió la luz del semáforo y, entonces, le di un beso en la frente. —Está verde. Ella se enderezó y se secó la nariz. —He sido bastante borde antes con él. No creo que ahora quiera hablar conmigo. —Claro que sí. Sabía que estabas enfadada. America se limpió la cara y dio media vuelta. Me preocupaba que me costara mucho esfuerzo conseguir que entrara conmigo, pero Shepley se lanzó escaleras abajo antes de que ella apagara el motor. Abrió de un golpe la puerta del coche y tiró de ella para sacarla de él. —Lo siento mucho, nena. Debería haberme metido en mis propios asuntos. Por favor…, por favor, no te vayas. No sé qué haría sin ti. America le cogió la cara entre las manos y sonrió. —Eres un tonto arrogante, pero aun así te quiero. 110