MARAVILLOSO DESASTRE maravilloso_desastre | Page 103

www.lecturaycinecr.blogspot.com que su lengua se adentrara entre mis labios, me invadió el nítido sentimiento de que estaba haciendo algo mal. —Ya vale, Parker —dije, desembarazándome de él. —¿Pasa algo? —Simplemente me parece que es de mala educación enrollarme contigo en una esquina oscura mientras mis invitados están ahí fuera. Sonrió y me besó de nuevo. —Tienes razón. Lo siento. Solo quería darte un beso de cumpleaños memorable antes de irme. —¿Ya te vas? —Me tocó la mejilla. —Tengo que levantarme dentro de cuatro horas, Abs. Apreté los labios. —Está bien. ¿Nos vemos el lunes? —Nos vemos el lunes. Me pasaré a verte cuando vuelva. Me llevó a la puerta y me dio un beso en la mejilla antes de irse. Me di cuenta de que Shepley, America y Travis no me quitaban el ojo de encima. —¡Papi se ha largado! —gritó Travis cuando la puerta se cerró—. ¡Hora de empezar la fiesta! Todo el mundo coreó sus palabras, y Travis me llevó al centro del piso. —Un momento… Tengo un horario que cumplir —dije, llevándolo de la mano hasta la encimera. Engullí otro chupito y me reí cuando Travis cogió uno del final y lo chupó. Cogí otro, me lo tragué y él hizo lo mismo. —Siete más, Abby —dijo Brazil, mientras me entregaba otros dos billetes de veinte dólares. Me sequé la boca mientras Travis tiraba de mí de nuevo hacia el salón. Bailé con America, después con Shepley, pero cuando Chris Jenks, del equipo de fútbol, intentó bailar conmigo, Travis lo apartó tirándole de la camiseta y le dijo que no con la cabeza. Chris se encogió de hombros, se dio la vuelta y se puso a bailar con la primera chica que vio. El décimo chupito me pegó duro, y me sentí algo mareada cuando me puse de pie sobre el sofá de Brazil con America, mientras bailábamos como torpes estudiantes de primaria. Nos reíamos por nada y agitábamos los brazos al ritmo de la música. Me tambaleé y estuve a punto de caerme del sofá hacia atrás, pero las manos de Travis aparecieron instantáneamente en mis caderas para sostenerme. —Ya has dejado claro lo que querías demostrar —dijo él—. Has bebido más que cualquier otra chica que hayamos visto. No voy a dejar que sigas con esto. —Por supuesto que sí —dije arrastrando las palabras—. Me esperan seiscientos pavos en el fondo de ese vaso de chupito, y tú eres el último autorizado para decirme que no puedo hacer nada por dinero. 103