MANUAL PARA EL ENTRENADOR
Innecesaria, porque quien comienza
debe entender que su tarea básica
está en familiarizarse con la conexión
de casillas de un lado a otro del tablero
y en reconocer las rutinarias
trayectorias de piezas que hacen
posible sus ataques y los del rival
(“dama aquí para luego acá”) e
imposible, por una mera cuestión
matemática:
a) De cuántas maneras pueden las
blancas empezar una partida
juegos de Morphy extraemos una
implacable lección:
¿Puede usted y sus alumnos
capturar sin dificultad a un rey en el
centro?
Veamos un ejemplo del buen
quehacer.
.
Blancas: Morphy (sin la torre dama)1
Negras: Aficionado
b) De cuántas las negras
1.-e4
2.-Cf3
3.-Ac4
4.-b4
c) ¿Y la segunda jugada, la tercera...?
Entender el juego como algo
conceptual
implica
trabajar
primordialmente
con
nociones
estratégicas y para ello tenemos el
legado primario de Paúl Morphy (18371884) de quien ya se ha hablado y
profundizado en los cursos anteriores.
Los juegos clásicos del campeón
norteamericano
son
referencia
obligada
para
quien
desea
perfeccionarse. Morphy es el primer
gran jugador que sistemáticamente
aplica lo que hoy llamamos los
Principios Generales a saber:
a) Control del centro
b) Desarrollo de piezas
c) Seguridad de los reyes
A mediados de 1800 una curiosa
aunque entendible desatención de los
jugadores “profesionales” (y es que
ellos no se dedican exclusivamente al
ajedrez que ven como un benévolo
pasatiempo, por ejemplo, Morphy
insistirá férreamente a sus seguidores
que él no es ajedrecista ¡sino
abogado!), es que ellos no se enrocan
o digámoslo así, les es indiferente la
oportunidad para hacerlo. Así, de los
Ajedrez 3
Modelo curricular de cinco niveles
e5
Cc6
Ac5
...
Obsequio típico de esos años y que de
hecho reclama vigencia. Las blancas
apuntan a ganar el control central vía
5.-c3 y 6.-d4 con mayor espacio para
sus piezas a cambio del material
entregado (sí, también se cuenta aquí
la torre de menos).
...
5.-c3
6.-d4
7.-0-0
Ab4
Aa4
ed
...
La falta de material debe compensarse
con desarrollo y éste convertirse en
ataque para ser eficaz. Hoy día
jugadores de alta maestría como el
holandés Jan Timman o el alemán
Robert Huebner han preferido hablar
de desarro