Manual del Entrenador 2011 | Seite 416

MANUAL PARA EL ENTRENADOR
ganando el fuerte torneo de San Sebastián en 1911 siendo apenas un desconocido. Akiba Rubinstein también hizo acto de presencia – Rubinstein, el artista de los finales, el hombre silencioso venido de un ghetto en Polonia que había ganado cinco torneos sucesivamente y a quien muchos consideraban el más fuerte jugador que hubiera existido jamás.- Representando a los Estados Unidos vino el romántico Frank Marshall quien era ya una garantía de atracción por su fuerza e imaginación desbordantes. Estaban también Seigbert Tarrasch el pulido germano didacta y Aron Nimzovitch, nacido letón y luego vuelto danés. Representando a la vieja guardia asistió por Inglaterra el feroz jugador de ataque Joseph Henry Blackburne, David Janowsky por Francia y también de Inglaterra Isidoro Gunsberg. Ossip Bernstein y el joven Alexander Alekhine, ambos rusos, representarían conjuntamente el baluarte nacional.
A sus cuarenta y seis años Lasker ganó el torneo a un punto de ventaja sobre Capablanca quien a su vez perdiera contra el campeón mundial y dramáticamente contra Tarrasch en una posición ganadora. Alekhine sorprendió a propios y extraños ocupando el tercer sitio seguido por Tarrasch y Marshall más las otras fieras. Al término de la competencia, durante el banquete de honor, el zar Nicolás llamó a estos cinco jugadores excepcionales Grandes Maestros. Fue así como Lasker, Capablanca, Alekhine, Tarrash y Marshall, se convirtieron en los primeros grandes maestros que conoce la historia, los primeros en la hoy muy afamada aspiración de cualquier buen jugador.
La habilidad ajedrecística se define por niveles que pasan del jugador medio al experto y siguen su inclinada cuesta hacia sutiles grados de maestría. Antes de enfrascarnos en discusiones y temas que escapan a la necesidad inmediata del jugador promedio y que desmesuradamente apuntan a la alta maestría, tenemos que insistir convenientemente en temas y procedimientos que consolidan el conocimiento básico de quienes al recibir este curso confirman su interés por esta disciplina. Por principio y habiendo hecho un recorrido sobre los rudimentos del juego y su base estratégica cifrada en el control central y la importancia del desarrollo durante los cursos anteriores, tenemos que adentrarnos ahora al tema del Juego de Posición o Juego Posicional.
4.4 EL CRITERIO POSICIONAL
El ajedrez no es un juego de cálculo sino de concepto. Sus procedimientos para capturar al rey enemigo están sujetos a ciertos criterios en la manera de distribuir las piezas desde el inicio, de desplegarlas, de acomodarlas convenientemente para que emprendan una acción eficaz ganando espacio desde su primera oportunidad. Todavía hace doscientos años las partidas de ajedrez como igual ocurre en manos del principiante se practicaban sin nociones estratégicas firmes, sin idea de un ordenamiento justo que por citar un caso, da margen a un maestro para enfrentar a veinte oponentes o más simultáneamente ante el asombro de los curiosos. Fuera de la antología que nos hacen los manuales para tomar las lecciones la gran mayoría de las partidas en esa época se jugaban orientadas por hacer caer al rival en una trampa en un alarde de imaginación, enjundia, engaño, inspiración y pasión.
Ajedrez 3 Modelo curricular de cinco niveles
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