MANUAL PARA EL ENTRENADOR
4.2 REFLEXIONES DE EMMANUEL LASKER
“Las palabras pertenecientes a la fe son las que con
mayor frecuencia se han malinterpretado”.
El ajedrez tiene leyes, leyes que no descienden del cielo sino que deben tener
conexiones y analogías con la vida. Si el universo está regido por leyes por qué el
ajedrez habría de escapar a esa norma perdiendo así su naturalidad. Para Lasker la
lucha, la colisión de fuerzas capaz de producir acciones y reacciones constantes, se
define como el principio que igualmente regula la partida y ese principio puede variar
en su aplicación pero nunca en su utilidad: “Donde un ajedrecista mediocre ve diez
movimientos para continuar su juego un maestro puede ver sólo dos o tres. Este
desecha los demás caminos como insuficientes de mérito”. La habilidad de un buen
jugador apunta a la síntesis. Curiosamente mientras más progresa más se estrecha
lo que antes se suponía un abanico de opciones y del que es una necedad tan
siquiera hablar. Lasker define este rigor como el arte de interpretar una pieza
musical que al oído del genio tiene únicamente una manera de escucharse: en la
medida que hay perfeccionamiento la exigencia de libertad, sufre estrechez.
Incapaces de renunciar a su libertad los hombres se han inventado también historias
y la fe, teniendo su razón de ser en la justicia, languidece hasta tocar fin. Por ello,
dice Lasker, el hombre debe actuar con toda la voluntad y razón que le sean
posibles. La historia del ajedrez apunta hacia esa trama más que hacia aquello que
es fácil de aprender y de recordar.
No hay soluciones sencillas. Lo más que se puede hacer es recurrir a una serie de
técnicas que permitan en la enseñanza reducir el empeño que cuesta identificar una
serie de temas recogidos en un historial de casi doscientos años de granada
antigüedad. Un principiante mueve las piezas con indiferencia hasta mecanizar una
serie de simples recorridos, descubre gradualmente las trampas que le reportan una
mínima ganancia y sólo entonces está listo para regocijarse en los ataques del lado
del rey en una escalada que ha sido vertiginosa. Pero al toparse con el viejo
maestro, sus recursos ya no le sirven y por mucho que se esfuerce no logrará cruzar
esa muralla que es, por decirlo de alguna manera, el entendimiento lógico a mayor
escala. El salto que el joven debe dar entonces es doblemente grande de lo logrado
hasta entonces en que su mayor verdugo fue vértigo y no comprensión. Si se
esfuerza lo suficiente, la barrera del progreso quedará rota y si no, todo progreso
futuro se detiene condenándolo si y entonces, a ser recordado por siempre como el
mejor jugador de un modesto café.
4.3 HISTORIA Y VERDAD
En 1914 Nicolás Segundo, zar de todas las Rusias, convocó a un gran torneo de
ajedrez auspiciado por la Sociedad de Ajedrez de San Petersburgo en lo que sería
un encuentro sin par. Nicolás mismo financió con 1000 rublos la bolsa para los
premios consiguiéndose el enorme recaudo de 3250 rublos. Tal suma motivó al
entonces campeón mundial Emmanuel Lasker a participar en este que sería su
primer torneo desde 1909 y fue así que los más importantes jugadores del mundo se
dieron cita en Petrogrado. Representando a Cuba llegó José Raúl Capablanca quien
sólo un par de años atrás hizo su espectacular entrada a la arena internacional
Ajedrez 3
Modelo curricular de cinco niveles
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