Manual de Administración Deportiva 2014 | Page 234
A. INTRODUCCIÓN
La gestión financiera se refiere al control y la comunicación de los asuntos financieros de su organización,
de acuerdo con las prácticas contables aprobadas y con la legislación. Gestionar los fondos de manera
transparente y eficiente es esencial para que su organización pueda crecer y obtener unos ingresos
continuos.
Todos los miembros del comité ejecutivo y el personal de su organización son responsables de la gestión
financiera. Todo el mundo -desde la sala del comité ejecutivo hasta el equipo en el terreno- debe utilizar
los fondos de manera ética y responsable. Hay pocas personas tan importantes en el proceso como la
persona que se encarga de la gestión de las finanzas, conocido como tesorero o director financiero. Esta
persona desempeña un papel crucial a la hora de establecer presupuestos realistas y mantenerlos bajo
control. El control es totalmente imprescindible para una buena gestión financiera. Deberá saber cuánto
debe gastar, en qué se gastará y, posteriormente, registrar y dar cuentas de cómo se ha gastado. Sin este
control, es posible que no administre correctamente sus finanzas.
A pesar de que el comité ejecutivo y el personal deben trabajar conjuntamente para que la organización
funcione correctamente, un buen tesorero se encargará de mantener el nivel de solvencia, incrementar los
activos y gestionar eficazmente el flujo anual de caja. Toda la organización es responsable de la gestión
financiera; no obstante, la responsabilidad final recae en el tesorero y el personal financiero correspondiente.
B. GESTIÓN FINANCIERA
Definiciones financieras clave
Probablemente ya conozca algunas de las siguientes definiciones. Sin embargo, uno de los pasos principales
hacia una buena gestión financiera es que todo el mundo tenga un conocimiento claro de lo que se está
debatiendo cuando se examinan las finanzas. Por este motivo, es importante asegurarse de que todos los
que tengan una responsabilidad financiera comprendan los siguientes términos:
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•
Activos – Todo bien de valor que su organización posee o puede usar. Se puede tratar de activos
corrientes, que pueden convertirse en efectivo rápidamente, como activos de caja, o de activos
fijos o a largo plazo, como los inmuebles.
•
Pasivos – Lo que se debe a otra persona; los pasivos son las deudas de la organización. Una vez
más, se puede tratar de pasivos corrientes, que deben pagarse dentro de un plazo de tiempo
bastante corto, como el dinero que se debe a las agencias de viajes, o los pasivos a largo plazo,
como el dinero que se debe al banco por una hipoteca de la sede de la organización.
•
Gastos de funcionamiento – Los gastos que se necesitan para realizar las operaciones diarias.
Entre ellos se incluyen los gastos de calefacción, la electricidad y el personal.
•
Superávit – Situación en la que hay más ingresos que gastos.
•
Déficit – Situación en la que hay más gastos que ingresos.
•
Liquidez – La cantidad de dinero a la que puede tener acceso inmediato para cumplir con las
obligaciones de pago a tiempo.
•
Reservas – La cantidad de fondos no utilizados en un momento dado.
•
Balance – Una lista de todos los activos y pasivos de la organización en un momento dado.
•
Estado de ingresos y gastos – Un registro de los ingresos generados y de los gastos realizados
durante un período determinado. Este registro muestra si tiene un superávit o un déficit.
•
Gastos de inversión – Los gastos producidos por la adquisición de activos fijos o la mejora de los
mismos, por ejemplo los inmuebles.
•
Gastos de explotación – Los gastos realizados en las operaciones de la organización o en el
mantenimiento de la capacidad de efectuar ganancias que tiene un activo fijo, como el mantenimiento
de un edificio.