Manos Al Carbón Septiembre 2025 | Page 22

va más allá de la carne”, destacó. Ese espíritu se refleja en las iniciativas sociales del festival: parte de las ganancias se destinarán al DIF de Quintana Roo, lo que convierte al encuentro en un motor solidario además de cultural. La accesibilidad también es clave: con entradas a 100 pesos y acceso gratuito para niños menores de 12 años, el evento se plantea como una opción inclusiva para familias locales y visitantes.
Entre brasas, tradición e innovación En su restaurante El Inicio, el chef complementa la propuesta del festival con un menú familiar donde la parrilla también tiene un lugar especial: hamburguesas de autor, costillar ahumado con bourbon y un pulled pork artesanal forman parte de la oferta, junto con un pan elaborado en casa y un barbecue que refleja horas de paciencia al calor del humo. El fuego, recuerda el chef, no es solo una técnica de cocción: es un símbolo de historia y comunidad. Desde los mayas hasta las parrilladas contemporáneas, la brasa ha acompañado
la vida social de las familias mexicanas. Y en el Caribe, rodeado de mar y riqueza natural, esa tradición adquiere un matiz distinto: fresco, colorido y profundamente arraigado a la cultura local.
Parrilla, identidad y futuro Al cierre de la entrevista, Sánchez Orea puntualizó que la parrilla es un método de cocción que existe desde los principios de la era humana y la meta es seguir difundiéndolo, seguir creando esta tribu parrillera en el Caribe mexicano. Con esa visión, el Festival Parrillero del Caribe se erige no solo como un evento gastronómico, sino como un punto de encuentro donde se honra la tradición, se fortalece la identidad regional y se proyecta al Caribe mexicano como un destino en el que la cocina al fuego es tanto cultura como experiencia turística. El 25 y 26 de octubre, Puerto Morelos volverá a encender las brasas. Y con ellas, el fuego ancestral que une familias, comunidades y generaciones enteras alrededor de un mismo ritual: cocinar y compartir.
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