Manos Al Carbón Noviembre 2025 | Page 24

Este cóctel está basado en comiteco, licor de rosas, jarabe de higos, jugo de naranja, ofrenda de petet de cacao con maracuya. La presentación, incluye una brocheta de chocolate relleno de maracuyá que representa el instrumento con el que se hila la lana y el algodón.“ Lo hice en honor a mis abuelas. Fue el cóctel que más se vendió”, compartió. 2. Pom ch’ ulelal— El espíritu espiritual Inspirado en el incienso maya y en la creencia totzil de que todo, tierra, agua, plantas, animales, tiene espíritu. Este cóctel lleva pox padrino, licor de saúco, ceniza de dos tortillas convertida en carbón activado( elaborada por su mamá), cacao de Chiapas y un top de agua mineral. Es un homenaje a los hombres que trabajan la tierra y a sus bisabuelos agricultores. 3. Junab’ ku—( la unidad en la diversidad con corazón) Representación de la luz del sol y de la diversidad de Chiapas. Hecho con pox alma huixteca, nance pox, aperol mandarina con zapote amarillo y sal de Iztapa. Estos tres cócteles, más que bebidas, son piezas de divulgación cultural. Al narrar su historia a cada comensal, Cristina consigue que quienes no conocen la profundidad de México se sorprendan, conecten y comprendan. Allí reside su autenticidad. Una misión: preservar, compartir y seguir creciendo, Cristina tiene claro su propósito:“ Aspiro a seguir creciendo y aportando desde mis raíces, cultura y tradiciones a través de cócteles y destilados”. Para ella, dondequiera que vaya, la misión es la misma: conectar a las personas con la historia, mantener viva la cultura y honrar a quienes nos antecedieron. La bartender reconoce los desafíos culturales y personales, pero también la oportunidad histórica que vive la coctelería mexicana. Destilados como el poch, el posh o el comiteco empiezan a posicionarse a nivel nacional e internacional, y figuras como ella los llevan a espacios donde jamás se habían visto. Con una visión profunda y un compromiso inquebrantable, Cristina Gómez representa la nueva ola de la coctelería mexicana: aquella que no solo busca sorprender al paladar, sino despertar la conciencia y la memoria. Su trabajo demuestra que innovación y tradición no son opuestos, sino complementos. Que un cóctel puede contar historias de resistencia, identidad y espiritualidad. Y que, desde una barra en Chiapas o la Riviera Maya, es posible iluminar el mundo con la luz de un pueblo, una lengua y una cultura que siguen vivas a través de sus manos. En Cristina, la mixología se vuelve un acto sagrado: un puente entre el pasado y el presente, entre la tierra y quien la bebe, entre México y el mundo. Y en cada sorbo, Chiapas respira.
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