Más allá de recetas icónicas, cada preparación busca transmitir historia, técnica y memoria culinaria. Incluso, la flexibilidad y cercanía con el cliente forman parte de la experiencia. Si algún comensal solicita un platillo especial fuera de menú y es posible elaborarlo, el equipo busca hacerlo realidad. Pero quizá el mayor reconocimiento para el chef no proviene de premios o tendencias gastronómicas, sino de la reacción de quienes prueban su cocina. Hoy, en un escenario gastronómico globalizado donde muchas cocinas se adaptan rápidamente a las modas y al consumo inmediato, propuestas como la de Eugenio Gratacós reivindican el valor de la tradición. Confió en que la gastronomía española en México no necesita disfrazarse ni transformarse para conectar con el público; necesita honestidad, técnica y respeto por sus raíces. En cada tortilla española, cada paella o cada plato de callos, existe mucho más que una receta: hay memoria familiar, identidad cultural y una historia que continúa viajando de generación en generación, ahora también desde las cocinas mexicanas hacia nuevas mesas y nuevos comensales.
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Manos al Carbón