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“ Ser un licenciado en gastronomía, como yo les digo, no solo es cocinar rico, es saber justamente el costeo de una receta, es saber diferentes cosas y por supuesto que se les enseña cómo utilizar los productos y también se hace mucho énfasis en que no haya desperdicio del producto, que eso es algo bien importante y como docentes tenemos la obligación de enseñar a nuestros estudiantes a que verdaderamente no desperdicien, porque cuánta gente hay que no tiene ni para comer”, reflexionó Finalmente, el enfoque social y ético en el manejo de los alimentos cierra el círculo de una formación integral y el chef insistió en que cada residuo en la cocina representa una pérdida económica y una falta de empatía ante la carencia alimentaria global. Por ello, la vanguardia gastronómica que él promueve no solo se mide por la estética de sus presentaciones o la complejidad de sus técnicas, sino por su capacidad de generar un impacto positivo y sostenible tanto en los negocios como en la sociedad. Esta visión posiciona a la zona no solo como un centro de consumo, sino como una incubadora de talento que busca trascender las fronteras locales.
Manos al Carbón