Manos Al Carbón Agosto 2026 | Page 42

maridaje

el arte de encontrar la pareja perfecta entre el plato y la copa

Un gran maridaje no busca que el vino domine al plato ni que la comida eclipse la copa.
Busca equilibrio. Acidez, intensidad, textura, dulzor y aromas entran en juego para conseguir algo extraordinario: que dos sabores diferentes resulten mejores cuando aparecen juntos.
Más allá de“ tinto con carne, blanco con pescado” Durante décadas, buena parte de la cultura popular del vino estuvo dominada por una fórmula sencilla: vinos tintos para carnes y blancos para pescados. Un pescado graso puede convivir extraordinariamente con determinados tintos ligeros; un espumoso puede acompañar una comida completa y un vino rosado puede resultar sorprendentemente versátil. La propia Denominación de Origen Calificada Rioja destaca la diversidad gastronómica de sus vinos: desde blancos jóvenes o criados en barrica hasta rosados, tintos y espumosos.
El secreto está en la intensidad Uno de los principios más útiles para comenzar a maridar consiste en comparar la intensidad del plato con la del vino. Una preparación delicada suele agradecer un vino igualmente sutil. Por el contrario, carnes asadas, estofados, reducciones y sabores profundos requieren vinos capaces de permanecer presentes después de cada bocado. Los Rioja Reserva, por ejemplo, desarrollan una estructura que los hace especialmente apropiados para carnes, mientras que blancos con buena acidez encuentran afinidad con productos del mar.
Cinco combinaciones para descubrir el maridaje 1. Ostiones frescos + vino espumoso Brut La acidez y efervescencia aportan frescura frente a la textura del molusco, mientras las notas minerales pueden acompañar naturalmente su carácter salino. El Champagne posee una amplitud gastronómica mucho mayor de la que suele atribuírsele y puede acompañar distintos momentos de una comida, no únicamente el aperitivo.
2. Ceviche mexicano + Sauvignon Blanc Aquí la clave es la frescura. La acidez característica de un Sauvignon Blanc puede acompañar el limón del ceviche mientras sus perfiles herbales encuentran afinidad con cilantro, chile fresco y otros elementos vegetales. Conviene evitar vinos demasiado robustos o con abundantes taninos: frente a un ceviche delicado pueden resultar dominantes.
3. Mole poblano + vino tinto frutal Este es uno de los maridajes mexicanos más interesantes precisamente por su dificultad. El mole puede reunir chile, especias, semillas, frutos secos y notas dulces o tostadas. En lugar de recurrir automáticamente a un tinto excesivamente potente, puede resultar más interesante elegir uno de buena fruta, acidez suficiente y taninos moderados. El objetivo no es competir con la complejidad del mole, sino acompañarla.
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