LUMEN VIDENS NÚMERO 1. | Page 63

61 bondades; sobre todas las hermosuras; sobre todos los placeres y, por último, sobre mí misma y sobre todo lo que está fuera de Vos, protestando, en presencia del cielo y de la tierra, que quiero vivir y morir en vuestro santo amor puro y simple y que, aun cuando por amaros de esta manera debiera ser perseguida, atormentada hasta la muerte, estoy contentísima y diré con San Pablo: “No hay criatura alguna que pueda separarme de la caridad del Sagrado Corazón de Jesucristo, a quien amo y quiero amar eternamente.” “¡Oh amabilísimo Corazón!, Vos sois mi fortaleza, mi apoyo, mi recompensa, mi salvación, mi refugio, mi amor y mi todo. ¡Oh Corazón de Jesús, Corazón santísimo, Corazón augustísimo, dueño de todos los corazones!; os amo, os adoro y os alabo; os doy gracias y soy toda vuestra. ¡Oh Corazón de amor!, permaneced conmigo y en mí, dirigidme, salvadme, cambiadme toda en Vos. ¡Oh Corazón buenísimo, Corazón sacratísimo!, cuya eterna posesión será sin disgusto, antes muy gozosa, y la recompensa de los bienaventurados. ¡Ah!, ¡qué deseable sois y qué amable! ¡Oh Corazón divino, venid, venid a mí o llevadme a Vos. ¡Oh Corazón altísimo, delicias de la Divinidad! ¡Ay! Yo os saludo desde este destierro donde vivo. Os invoco en mi dolor y os llamo para remedio de mi fragilidad. ¡Ah! Corazón misericordioso, Corazón piadoso y buenísimo de mi Padre y de mi Salvador, no neguéis vuestro socorro a mi indigno corazón. Destruid en mí el reino del pecado y estableced el de la virtud, a fin de que vuestra imagen quede perfectamente acabada, y 153 que algún día sea adorno en vuestro palacio celestial. Así sea.” ………………………………………………………………………………………………………. Sólo en Paray-le Monial fue donde Nuestro Señor contestó a su sierva, revelándole un modelo de santidad perfecto y fácil a la vez. Le dijo un día al mostrarle su Corazón viviendo en el Santísimo Sacramento: “Quiero hacerte leer en el libro donde está contenida la ciencia del amor.” 153 San Juan, III, 16.