60
¡De tu bien a cuántos privas!
XIII
Hay almas pobres, pobres contigo,
¡Ah, si os quisiera mi Dios
Por temor de ser cautivas.
Cuanto os odia el mismo infierno!
¡Ah, si ardiera aquí por vos
¡Oh puro amor, a mí puedes
Prenderme siempre en tus redes.
Como arde aquel fuego eterno,
¡No amar!--- ¡Tormento nefando!
Yo quiero morir amando.
XVII
Mi corazón amoroso
Siento que alguien ha robado,
XIV
El puro amor cruz augura
El amante más hermoso
Hurto tal hace de grado;
Y toda suerte de penas
Mas de darme el suyo cuida,
Él me aprisiona y tortura
Que sin corazón no hay vida.
Terminemos estas extensas páginas de la Beata sobre el amor al Sagrado
Corazón con una fervorosa oración que ella compuso para expresar los santos
ardores que la consumían.
ORACIÓN DE UN ALMA ABRASADA DE AMOR POR
EL SAGRADO CORAZÓN
“Introducidme, oh mi dulce Salvador152, en vuestro Sagrado Corazón y en
vuestro Corazón adorable, que es horno ardiente del puro amor, y estaré segura.
Espero que me introduciréis, ¡oh mi Jesús y mi Soberano Bien, puesto que os amo,
no por las recompensas que prometéis a los que os aman, sino puramente por el
amor de Vos mismo. Os amo sobre todas las cosas amables; sobre todas las
152
Librito, volumen II, pág. 479.