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como a mi buena madre, que este amable Corazón me impele sin cesar a
amarle.”
Las cualidades precedentes exigen otra, sin la cual no podrían llegar a
toda su perfección.
12 El amor al Sagrado Corazón debe ser militante.
A este amor principalmente deben aplicares estas palabras de Nuestro
Señor: “El reino de los cielos padece violencia”81
Escribía la Beata a uno de sus directores 82 “Mi reverendo Padre: Se ha
apoderado de mí gran deseo de conversar con vos de cosas espirituales y
participaos el que tengo de entrarme más adentro, de sumergirme en esta
sublime mar del amor de Dios; y como conozco que el conductor es el Espíritu
Santo, os ruego encarecidamente que me obtengáis que me reciba en su navío.
Pero como no se debe embarcar para viaje tan importante sin armas con que
combatir, os quedaré muy agradecida si, por intercesión vuestra, puedo tener
prácticamente este puro amor de Dios.”
Todos los que quieran amar verdaderamente al Corazón de Jesús, que
mediten estas últimas palabras: “No debemos embarcarnos para viaje tan
importante sin armas con que combatir.” El Sagrado Corazón dice, a todos los
que quieren consagrarse a su servicio, que se preparen para la prueba y para la
tentación: Fili, accedens ad servitutem Dei..... praepara animam tuam ad
tentationem83
81
San Mateo, XI, 12.
Carta 131, pág. 284.
83
Eclesiast., II, 1.
82