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“Como el amor quiere algo en retorno48 , decía a las novicias, y no quiere
otra cosa que este mismo amor, Dios lo ha grabado en nuestros corazones para
que se le devolvamos según su deseo; es menester, pues, que este mismo amor
grabe en cambio, el nombre de nuestro Amado en nuestro corazón.”
2. El amor al Sagrado Corazón debe estar unido al temor filial, no solamente
en los principiantes, sino también en las almas de virtud más firmes, “porque
como dice la Beata Margarita-María, en esta vida mortal siempre hay que temer.”
Escribía a una novicia 49 : “Creo que es efecto de grandísimo amor de
Nuestro Señor a vos ese temor que os da, porque viendo que su amor no es
bastante poderoso para que practiquéis el bien y evitéis el mal, mezcla el temor
con el amor, a fin de que los dos reunidos os obliguen a hacer lo que Él desea
de vos. Tened siempre un temor amorosamente filial que os haga practicar el
bien y evitar el mal, desechad todo otro temor porque es del espíritu de las
tinieblas, y haced que el amor destierre poco a poco este temor.”
En efecto, el excesivo temor no puede unirse con el amor perfecto, que
pide la libertad de hijos y el entusiasmo espontáneo del corazón-
3. El amor al Sagrado Corazón debe ser libre. Decía la Beata sobre esto:
“El humilde Corazón de Jesús quiere ser amado sin violencia, con libre y amorosa
voluntad”50.
¡Dichosas las almas que se acercan a este divino Corazón, no por temor
de los castigos reservados a los que rehúsan amarle, ni por esperanza de los
48
Aviso 47, pág. 431.
Aviso 10, a una novicia, pçag. 381
50
Carta 43, pág. 84
49