Los omniscientes N°9, Marzo 2015 | Page 56

arrastrando hasta el hormiguero. Papi, ¿y ahora en que nos vamos para Guanajay? El calor me subía por el tubo respiratorio, solo miraba y hacia silencio. Hiperventilaba. Transpiraba. Le toque una nalga a Y para asegurarme que estaban aun ahí. Ella me devolvió una sonrisa y me hablaba de K de lo bueno que seria estar juntos los tres, dormir juntos los tres, hacerlo los tres, de sus ganas de verla, de besarla. Su voz me llegaba de lejos. Tenía su cabeza recostada en el hombro, la besé en la frente. A lo lejos se veía otra camioneta. Venia despacio como si supiese que la esperaban y se diese el gusto de hacernos esperar. Cruzamos la calle, una nube negra había obligado al sol a irse con su música a otra parte. Yo sólo esperaba que no lloviera pero parece que a San Pedro no le importó mi parte. Las gotas empiezan a caer como pedradas sobre nosotros. Corremos hasta la camioneta roja, el matafriki comienza a agitarse, el aire se me hace mas caliente. Llegamos tarde a la camioneta para los asientos, entre la gente apretujada en la escalera logro subir a Y., le doy unos codazos a una mujer muy gorda con olor a cobre que pretendía hacerme caer, la mujer siente mis codos en sus costillas y se aparta. Subo. Busco entre todas las cabezas el pelo rubio de Y. Empujo a un hombre negro muy grande en medio de la muchedumbre en el pasillo y llego a mi meta. Vamos caballero caminen por el pasillo hacia el final. La abrazo por la cintura le pego mi cosa en sus nalguitas, que aun estaban ahí y su delgadez se pierde entre mis brazos. La beso en el cuello y espero la hora de partir. Oye, ¿que tú te piensas chico que uno es una vaca? Los hilitos de sudor me corren por la frente, caen en mis ojos. Una señora grita: Bajen los toldos, bajen los toldos me, estoy mojando.

Y Satán dijo: Hágase la luz y la luz se hizo. Los toldos para guarecerse del agua eran amarillopollito. Oye Mulato deja pasar ahí. Me parecía que la luz de los toldos tenía un cartel que decía SATAN INSIDE. Eso no podía ser obra de Dios. El no me haría algo así. Papito, tengo ganas de bajarme de aquí esa cosa amarilla me tiene loca. Si nos bajamos no podemos ir a buscar a K, mírame a los ojos ponte de frente a mi. .