Los omniscientes N°9, Marzo 2015 | Page 52

Vivimos en una trampa colectiva donde todo está contradicho por las polaridades que hay entre lo que es cabal y lo insensato. Nadie persiste en un extremo, estamos a la merced de la doble moral: “lo que yo hago está bien ¡porque soy yo quien lo hace!, y si tú haces lo mismo que yo ¡estás mal porque no eres yo!”

En resumen, la individualidad es la causa del conflicto entre quienes creen que obran de buena manera; una lucha de egos que no posee fin y tampoco lógica.

Por estas y más razones pienso que la existencia del ser humano es absurda; es víctima y victimario de sus creencias, convicciones, juicios y acciones…

Vivir y morir es completamente indiferente.

CARLOS IVAN ALVARADO RUIZ. (MÉXICO).