PROSA POETICA
Empecemos por arruinarnos la vida
Empecemos por arruinarnos la vida. Ese es un buen comienzo para una relación amorosa, siempre lo he creído. Obsesionémonos el uno con el otro hasta el punto de pensar que no hay belleza más excelsa que la que irradiamos juntos. Mirémonos fijamente a los ojos y convenzámonos de que no hay ojos más hermosos ni infinitos. Digámonos: “que bonitos ojos tienes”, todos los días, en todo momento, como una rutina. Besémonos en la estación, en el supermercado, en el parque y en el restaurante. Besémonos hasta acostumbrar nuestras bocas al sabor del otro, hasta hacer de la humedad nuestra cotidianidad. Tomémonos de la mano hasta suprimir ese miedo incontenible que se presenta cada vez que empieza a sudar, mezclemos nuestros líquidos y acostumbremos nuestras palmas al sudor revuelto. Abracémonos al saludarnos, al despedirnos, después de besarnos, antes de hacerlo, en medio de las bromas y después de las discusiones. Apretémonos de tal modo que no sintamos refugio en sitio distinto al pecho de los dos. Acariciémonos como cachorros, entrelacemos los dedos en los cabellos del otro, deslicémoslos lentamente desde la sien hasta la barbilla, toquémonos la barba y el pintalabios (si lo tenemos). Amémonos en un mes, tal vez menos, todo depende de cuán abiertos sean nuestros corazones.
Luego de hipnotizarnos el uno con el otro, volvámonos más salvajes. Besémonos en tu alcoba o en la mía, en la de tus padres o en la de los míos. Besémonos en los ascensores y en los lugares prohibidos. Besémonos en los bosques y en los prados del pueblo, en la piscina y en los baños. Desabrochémonos las camisas, toquémonos descaradamente, sintamos nuestra piel hacerse una. Inhalemos nuestros aromas y acostumbrémonos al perfume y al humor de nuestro cuerpos. Desapuntémonos los pantalones, quitémonos los cinturones si es que son un obstáculo y… ¿por qué no?, desnudémonos hasta los tobillos. Entremos el uno en el otro, enchufémonos y desenchufémonos. Sudemos con el roce y los gemidos, besémonos tiernamente al terminar y firmemos la paz con un “te amo”.